jueves, 27 de marzo de 2025

POBESHITO SHOY

En realidad, él es una víctima. O víctimo, como quieran. Pobrecito, da una ternurita verle ahí, acanallado por esa mala mujer, esa hidra de siete cabezas dispuesta a usarlas todas para proferir ofensas en su contra. Mamío, sin poder levantar la vista del papel porque dizque tiene TDAH o no sé qué cosa parecida, trastorno de atención e hiperactividad dicen unos. Otros dicen autismo grado uno, Asperger, no sé qué. Bonito. Por eso no dizque puede organizar dos oraciones seguidas. Por eso dizque no ve a los ojos de la gente. Por eso dizque maneja mejor el inglés que el castellano, porque es más fácil, más práctico, más mejor, ya, como todo lo gringo.

Por eso dizque le han hecho adecuaciones del grado 3 en el debate, para que no le vaya a ir mal, porque se frustra, y si se frustra tampoco le va mal a él, pero puede irle mal a mucha gente. Para que la situación esté a su altura y tenga el mismo éxito que tuvo cuando, ignorando todas las disposiciones del derecho internacional, ordenó que invadan la embajada de México. Y no fue de malo ni de desobediente de la ley. No. Fue porque hay un montón de cosas que no entiende, el derecho internacional entre ellas. Estas criaturas son bien inteligentes, pero no captan las reglas, hay que tenerles mucha paciencia. Por eso se portan mal a veces. Y además si se les reclama se alteran, boniticos. Por eso toda la prensa corporativa, comprensiva como es ella, le aplaudió el patriotismo. Porque eso era, no otra cosa. Porque así entienden estas criaturas las cosas abstractas. Hay que comprenderles, o por lo menos tratar.

Es necesario tener mucho cuidado y preferiblemente no decirles que no a nada porque eso sí puede tener consecuencias impredecibles. Eso le pasó a la primera mujer. No tomó en cuenta que es especial, y cuando supo que… bueno, que le gustaba otra persona no le supo comprender. No aceptó lo que cualquiera aceptaría, tratándose además de tantos millones en juego: que él es especial, que no hay que meterse con su voluntad, que hay que aprender a manejarle o a darle la razón como mismo a… Bueno, no tanto, pero darle la razón porque esta gente especial cuando no lo hacen se pone bien malita y de la pura baja tolerancia a la frustración te mete más de cuarenta juicios de una sola. Porque sufren mucho cuando se les niega algo. Se les activa el complejo de abandono y eso se transforma en enojo. No es tan difícil de comprender y adaptarse. Pero una, que está sana, puede mejor que él eso de la adaptación.

No hay que exigirle demasiado al bonito, pobrecito. Si le hablan duro se siente bien mal. Hay que esperar, nomás. Aprender a esperar hasta que tenga ganas de hacer lo que toca. Por ejemplo, saber que algún rato ha de pagar a las dializadoras o ha de traer medicinas para los hospitales. No es de ponerse tan impacientes. Si se han muerto algunas personas es porque les llegó la hora, no por otra cosa. Porque él sí va a hacer, solo que a su ritmo y cuando se sienta bien con eso. De ganita le reclaman tanto.

Y no hay que levantarles la voz. Se alteran. Se asustan. Por eso puso esas vallas alrededor del palacio de Carondelet y también está poniendo planchas de metal en algunas partes. Levantarle la voz a él es como levantarle la voz a un perro, para que entiendan, creo que oye cincuenta veces más que un humano, algo así. Por eso nada de manifestaciones. O si pueden hacer manifestaciones con adaptaciones grado 3 tal vez resulten mejor. Averigüen a la ministra de Educación. Ella creo que sabe cómo es eso.

Por eso tampoco hay que reclamarle lo de los niños de las Malvinas ni cosas por el estilo. Se impresiona, bonito, con lo sensible que es. No importa que él haya dado alguna orden de que los militares salgan a las calles y hagan lo que hagan él les va a perdonar. Es su manera de ser, mejor dicho, de entender las cosas. En el fondo (pero bien en el fondo) eso demuestra su buen corazón. ¿Ya les dije que no hay que darle la contra? Aunque haya dicho que es un pésimo enemigo (y si le cogen del mal lado, sí es) en el fondo es bueno, por eso les quiso declarar héroes a los niños. Es que a veces les viene el impulso de la reparación, de la ternura, algo así. No es muy difícil de comprender. Pobrecito.

Los que sí le entienden son los del CNE y los del TCE. Ellos saben cómo tratar a estas personas. Ya les dije que hasta le adaptaron el debate a su condición. No es que le tengan miedo ni que les haya dado nada a cambio. Solo entienden de lo que se trata. Si han muerto miles de personas por enfermedades catastróficas, si ha violado leyes internacionales o si no tiene idea de para qué sirve una constitución…

Ah, y me olvidaba, estos seres de luz (en el fondo lo son) tienen fuerte complejo materno. Ninguna mujer es como su madre. Por eso a veces se porta un poquito… no, no quiero darle la razón a la malvada… pero a veces sí se ponen un poquito majaderos con las mujeres. Solo con algunas, casi siempre con las que les dan la contra. Pero igual que en todo hay que entender que no sabe portarse de otro modo, que así son ellitos. Cierto que a veces puede pasar alguna cosa grave, pero son efectos colaterales. En el fondo es digno de comprensión, cariño y ternura. Eso necesita, y eso no supo entender la otra candidata, mala, que no sabe tratar a seres especiales como mi pobrecito candidato-presidente (por eso mismo no puede diferenciar qué mismo es, pobeshito).  

 

viernes, 21 de marzo de 2025

¿CONTRA QUIÉN MISMO ES LA 'GUERRA INTERNA'?

En las pasadas fiestas de Carnaval, un par de hermanos adolescentes, de la zona de Putumayo, tomaron la moto de un amigo para dar una vuelta por el pueblo. Según su madre, era una fiesta de la localidad, llena de alegría y sobre todo de confianza mutua entre los participantes, una celebración normal y corriente del lugar, pero dejó de serlo en cuanto un piquete de militares encontró a los jóvenes paseando en moto. Los chicos se asustaron y se alejaron, los militares hicieron lo que han acostumbrado a hacer ahora último cada vez que la vida les pone delante a gente menor de veinte años que no está haciendo nada malo: disparar.

Sí, como se lee: disparar. Dos tiros a cada chico. Cuando cayeron gravemente heridos no permitieron que sus amigos ni la gente los socorriera, y ellos tampoco lo hicieron. Los dejaron durante más de una hora en el suelo, según cuentan testigos del hecho. En el momento, uno de ellos ha fallecido y el otro se encuentra en estado crítico. La familia, destruida de dolor. El pueblo entero, aterrorizado y sorprendido. Todos insistiendo, como si fuera necesario, en que los niños no hacían nada malo, que no eran delincuentes, que el pueblo entero los conocía como buenos hijos, deportistas, chicos sanos y felices.

Ya en diciembre del año pasado tres familias del sector de Las Malvinas, en Guayaquil, vivieron el horror de la desaparición y el posterior hallazgo de los cuerpos calcinados de sus hijos: cuatro niños menores de dieciséis años, el menor de ellos de tan solo once, que también, al decir de sus padres, amaban la música, el deporte, la amistad, la vida de familia… en fin, porque una de las cosas más tristes de esta situación es que las familias deban ir por ahí explicando que sus niños no hacían nada malo, que estaban realizando las actividades normales de la vida de un adolescente de su edad y condición en sus barrios o sus pueblos.

Unos meses atrás, también en Guayaquil, un par de jóvenes, primos entre sí, habían ido a vender un cachorrito de raza para apoyar económicamente a su familia, acuciada por extorsionadores. Tras un incidente entre vehículos, los miembros de las fuerzas del orden también dispararon a los jóvenes. El dueño del cachorrito e hijo de la familia afectada falleció al poco rato. ¿Era un delincuente? Para nada. Quienes lo conocieron lo describen como un joven alegre, solidario, miembro activo de una iglesia evangélica.

Estos no son los únicos casos en que jóvenes y niños resultan atacados e incluso asesinados por miembros del ejército o las fuerzas del orden en general. Se han dado muchos más, con el denominador común de que los uniformados atacan con armas de fuego a chicos jóvenes, menores de edad, cuya única transgresión es no ser blancos y rubios ni pertenecer a las clases y familias pudientes de la ciudad en la cual residían. Con frecuencia, en los informes y partes inmediatos a los hechos, se esbozan calificativos o descripciones que pretenden criminalizar a las víctimas, pero los testimonios de gente allegada o conocida afirman todo lo contrario.

Esto ocurre en el contexto del llamado “conflicto armado interno”, o si se abrevia, “guerra interna”, por el Presidente de la República, que según él se da entre los grupos delincuenciales organizados y las fuerzas del orden del país. Sin embargo, hasta la fecha, y mientras caen presos o abatidos muy pocos malhechores, lo que se ha visto es que en el país se dan, a vista y paciencia de todo el mundo, cientos de muertes violentas por sicariatos, ajustes de cuentas y un vasto etcétera que incluye actos de delincuencia común como asaltos y robos; pero las víctimas de los ataques de la fuerza pública provienen más bien de estratos sociales populares, y son niños y jóvenes con historiales limpios, aunque sus asesinos pretendan luego ensuciar su buen nombre y el de sus familias con crueldad y artería, y con el único fin de justificar lo injustificable.

Para colmo, el presidente de cartón ha anunciado ya el indulto automático para policías y militares que asesinen a ‘delincuentes’ en actos de defensa o represión del crimen, dice él, pero lo que se viene dando son ataques a jóvenes inocentes que tuvieron la mala suerte de encontrarse con uniformados en el lugar y el momento inadecuados.

Entonces, ¿contra quién es la tan sonada ‘guerra interna’? ¿Contra los GDO o contra los pobres? ¿Contra los delincuentes o contra los jóvenes de los barrios y los pueblos? ¿Habrá que advertir a nuestros niños y muchachos que, si ven un policía o militar en las inmediaciones, se oculten, que no corran, que traten de pasar desapercibidos, y que finalmente se encierren en sus casas y dejen de salir, como en otro tiempo, a conversar, jugar o hacer música y deporte por las noches en las canchas de sus barrios, a participar de las fiestas y la vida cotidiana de las comunidades porque la muerte puede agazaparse en cualquier esquina? ¿Será de explicarles que, incomprensiblemente, la guerra interna es contra ellos y no contra nadie más?

El poeta español Miguel Hernández escribió hace ya casi noventa años unos versos que describen el horror de la Guerra Civil Española, mejor dicho, de cualquier guerra, y que tristemente podrían aplicarse a esta extraña ‘guerra interna’ en la que no se entiende por qué se ataca la vida humana en sus más bellas formas y se permite que los verdaderos enemigos continúen campantes por nuestros pueblos y calles:

La vejez en los pueblos.
El corazón sin dueño.
El amor sin objeto.
La hierba, el polvo, el cuervo.
¿Y la juventud?

En el ataúd.

(…)

El odio sin remedio.

¿Y la juventud?

En el ataúd

Y así es como estamos en estos tristes y desconcertantes tiempos.

martes, 11 de marzo de 2025

DE VIAJES EN EL TIEMPO Y OTRAS TRAPACERÍAS


Hace algunos días los televidentes de TC se vieron sorprendidos por una (otra) curiosa puesta en escena en la cual el ‘periodista’ Rafael Cuesta jugaba a ser viajero en el tiempo, tal cual los Douglas y Tony de nuestra infancia. Aparentemente, Cuesta iba a buscar en el futuro respuestas que fácilmente le habría podido proporcionar el pasado, pero haciéndonos eco de un antiguo chascarrillo de borrachos, él no quería buscar la llave donde mismo se le perdió, sino aparentemente donde hay más luz… o tal vez menos. 

Lo que deseaba Rafael Cuesta era ver lo que pasaría en el hipotético caso de que ganara uno u otro candidato a la Presidencia de la República, y para eso supuestamente viaja dos años en el tiempo y nos muestra los noticieros de fines de febrero de 2027.

Sin embargo, el equipo productor de la nota olvida un par de cositas que parecerían verdades de Perogrullo, y es que para averiguar lo mismo podríamos no ni siquiera hacer un viaje, sino volver la mirada al pasado y obtener la misma información que el conocido periodista pretende otorgarnos en un exceso de fantasía.

Nos dice, por ejemplo, en la nota imaginaria correspondiente al supuesto triunfo de Daniel Noboa, que el plan Fénix ha dado resultados… ¿por fin? Porque si miramos un año atrás podríamos ver que ni siquiera se sabe en qué consiste el tal plan, y muchos incluso dudan de que siquiera existe, por más que la ex ministra del Interior haya exhibido un voluminoso legajo de hojas en blanco.

También nos dice que se aumentará el monto del Salario Básico Unificado, sin embargo, en estos mismos días hemos podido ver cómo se les ha negado el pago de cierto bono a algunos jóvenes que fueron subrepticiamente cooptados como parte de la campaña electoral. Aparte de que, desde el gobierno de Moreno hasta este, pasando por el de Lasso, el índice de empleo ha caído en picada. Entonces, repito… ¿para qué irse al futuro si el pasado reciente ya nos da la información?

Otra de las posibles noticias que se plantean es que, si gana Noboa, Fito, el delincuente fugado entre diciembre del 2023 y enero del 2024, sería por fin capturado. ¿Es en serio? ¿Se va a demorar dos años más en capturarlo? Y además avalan la invasión a otra embajada, la de Venezuela (que ya ni hay), en donde se habrá refugiado el narcotraficante y pedido además un salvoconducto. Este apartado podría considerarse como uno de los capítulos más notables de la Historia Universal de la Infamia, pues pretenden equiparar la figura de Fito a la de Jorge Glas, que ni es narcotraficante, que cumplió la mayor parte de su sentencia y a quien nada se le ha comprobado digan lo que digan los fanáticos del anticorreísmo enfermo.

Si gana Luisa González, dicen ellos, en cambio, se establecerá una ley de comunicación que incluso controlará hasta las redes sociales, y la vuelven a llamar “Ley mordaza”. Solo faltaban las imágenes de Ortiz y Vera con sendas X de esparadrapo sobre sus bocas, algo que tal vez tuvieron la delicadeza de ahorrarnos porque hasta Cuesta tiene algún sentido estético. Pero si recordamos los diez años de la Revolución Ciudadana veremos que no solo los pseudo periodistas titulados por la dictadura, entre otros, dijeron lo que se les vino en gana sin la menor comprobación, sino que además pulularon portales digitales financiados por la Usaid con el expreso fin de difamar al gobierno y que, además, cuando se estableció una pena para algunos comunicadores el mismo Rafael Correa les perdonó la prisión y la multa.

Hablan de un tal ‘nuevo sucre’ como la moneda en la que se harían los pagos dentro de dos años, de ganar Luisa González, pero no se contestan una simple pregunta: ¿se desdolarizó la economía nacional en los diez años de gobierno de la Revolución Ciudadana?

La puesta en escena de Cuesta y sus ayudantes, sospechosamente parecida en colores y estilo a aquella del 9 de enero de 2024, está llena de sofismas y falacias, y vuelve a tratar a la gente, a sus televidentes, como si fuesen imbéciles (perdón, pero no existe otro término). Pero lo más grave no es solamente eso, sino que además está llena de manipulaciones burdas y malintencionadas, de sugerencias absurdas y de maldad, para seguir con la tónica de los últimos tres gobiernos. Y aunque se enfoca en un futuro que ni ellos mismos se creen, ignora las siempre válidas e innegables lecciones de un pasado que ya vivimos y que, de acuerdo a los intereses de sus actores, no tendría por qué cambiar. 


 

jueves, 23 de enero de 2025

POR QUÉ NO SEGUÍ EL DEBATE

 

 
Sabía que tarde o temprano me enteraría de sus incidencias. ¿Cómo no hacerlo? Pero más allá de eso, no seguí el debate, salvo escenitas, porque también sabía que, como diría un antiguo programa de la televisión pagada, era “Un show más” y no mucho más que eso.

Comencemos por el número de binomios participantes: 16. Una estupidez. Tanto así que hubo que hacer dos grupos para que debatieran. ¿Es que no se puede regular la cantidad de personas que opten por presidir un país tan pequeño como el nuestro? ¿Cómo se ha llegado a esto? Pero más allá de eso, es obvio que hay una intencionalidad perversa detrás de ese gentío, porque no es que son dieciséis en la contienda, sino quince binomios contra uno. Una papeleta llena de chimbadores, conscientes de su papel, que lo único que vienen a hacer es a dividir los votos para restárselos a quien el sistema, desde el Imperio hasta el último pobre que es pobre porque quiere serlo, han decidido que no puede regresar al poder porque nos gusta vivir de barriga contra el suelo.

Luego vino el famoso ‘sorteo’ de los grupos participantes. Una prueba más de que el poder en la sombra y los funcionarios a su servicio piensan que si hay un país de imbéciles ese es el Ecuador. Dos grupos hechos a la medida del candidato presidente, a quien no se puede ni se debe tocar ni con el pétalo de una rosa ni con la espina de un cactus. Que no le pregunten nada que se le haga difícil. Que no le vayan a cuestionar. Que no digan nada que ponga en evidencia su espantosa gestión que ha convertido, en solo un año, este paisito en un infierno mil veces peor del que cimentó Moreno. En cambio, a su principal contrincante, que, paradójicamente, podría, si no solucionar por lo menos poner un freno a la caída en picada, que le hagan trizas, porque para eso estamos, ¿verdad?

El formato fue otra burla a los debatientes y su público: tiempo excesivamente corto para todos, porque sabido es que el candidato presidente no puede articular un discurso coherente de más de medio minuto. Y aún así le sobra tiempo. Entonces todos se veían obligados a ir al meollo de asunto, pero a la velocidad de spot de planes de celular, hablando como un disco de vinilo de 33 rpm puesto a rodar en 78 rpm (la generación del siglo pasado me entiende).

Obvio también es que la mayoría de participantes iban allí con un solo objetivo, dependiendo del grupo que le tocara. En el primer grupo, el objetivo era no evidenciar por nada de este mundo el cúmulo de falencias éticas, humanas y cognitivas del candidato presidente. En el segundo grupo, el objetivo era atacar de todas las formas posibles a la candidata de la principal fuerza opositora. Obvia y afortunadamente hubo quienes, por desobediencia, rebeldía, creatividad o pura distracción decidieron salirse del libreto, aunque tal vez eso no fue muy bien visto por los organizadores del evento ni por sus inmediatos superiores.

Estamos en un tiempo y un espacio en donde la artería más burda ha copado tanto la vida política que ya ni siquiera disimulan o guardan las formas. Desde una función electoral cuya presidenta, elegida a dedo de entre un grupo de odiadores impertérritos y premiada con un cargo consular en Queens para su hermano y quién sabe qué otras prebendas que tal vez no se hagan públicas, perdona cualquier irregularidad cometida por el candidato presidente, pasando por una Corte Constitucional que se hace de la vista gorda ante las más burdas inconstitucionalidades cometidas por el niño rico de Carondelet y llegando a un poder mediático que con la mayor desfachatez confiesa que de lo único que se trata es de impedir que ‘ellos’ regresen al poder, aunque ello signifique que el narco y los poderes fácticos más perversos del planeta se lleven el paisito por delante, y sobrepasando a un pueblo atemorizado por los ataques que vienen de todos lados, y apático por la desinformación plagada de falacias y medias verdades una elección consciente y adecuada al país y no a sus mal llamadas élites se hace muy complicada, como ha quedado comprobado en los dos últimos procesos electorales.

Durante los últimos siete años y medio, y más en este tiempo, se recuerda la frase aquella atribuida a la santa, en donde afirmaba que no desapareceríamos como país por desastres naturales ni guerras, sino por los malos gobiernos, por aquellos grupos de conducta amoral y egocéntrica que solamente quieren estar en el gobierno para satisfacer los mandatos de su codicia y de su conveniencia y dejarlo todo, al decir de un famoso dictador español, “atado y bien atado” para que el pueblo no ose jamás volver a atreverse a sospechar que merece algo bueno.

Y en ese contexto, entre esbirros corruptibles bien pagados para no dejar suelto un solo detalle, el supuesto debate no es más que otra artimaña deleznable y espuria de la que, sin embargo, a fuerza de entereza e inteligencia, de repente pueden brillar un par de perlas… si es que les dejan, y ojalá que la gente común que solo quiere vivir en paz se dé cuenta antes de que sea tarde. Porque mientras el juego político en el Ecuador se reduzca a impedir de todas las formas posibles que “alguien” regrese, será muy difícil que salgamos de este hoyo sin fondo.


lunes, 6 de enero de 2025

SIN PALABRAS

 


El lugar más peligroso para vivir los negros es la imaginación de los blancos.

D. H. Hughley

Para escribir algo sobre los cuatro niños de Las Malvinas quisiera tener la violencia de un terremoto que derrumbe los cimientos del mundo que los condenó en el momento mismo en que nacieron en un determinado sitio, con un color de piel, en un país y una ciudad que solamente saben del prejuicio y de la superficialidad, en donde a pocos les importa que hayan sido buenos hijos, cariñosos, deportistas, cantores y bailarines, como todo niño, como el pequeño Steven cuya voz tal vez aún sonaba como el trino de un pajarillo sin saber del embate brutal que iba a quemar sus alas, su garganta y su rostro antes de que pudiera insertarse en el vuelo de la vida.

Para escribir algo sobre los cuatro niños de Las Malvinas quisiera tener el embate destructor de las aguas en torrente, arrasándolo todo a su paso, irrefrenables, incontrolables, la fuerza de las lágrimas de sus madres y padres, abuelas, hermanas, hermanos, tíos, primos, amistades y vecinos multiplicada por miles y millones, y así ahogar las voces que revictimizan, que se agarran del prejuicio para decir lo que todo el mundo sabe que es mentira, para sepultarlas en el fondo del abismo, así como la voz del joven Nehemías, que siempre estaba cantando y amaba hacerlo, quedó sepultada por una torpe maldad sin nombre ni sentido en el fondo del precipicio de la aberración inhumana.

Para escribir algo sobre los cuatro niños de las Malvinas quisiera tener la intención cataclísmica de un asteroide enloquecido que borrara de un solo trazo la cola de la mentira, la inconsciente inercia de la estupidez que no mira más allá de las narices de quienes la cometen y de quienes ordenan cometerla, la ciega brutalidad del cuerpo celeste que solamente sigue su paso sin que le importe a qué o a quién se lleva por delante, así como dieciséis hombres armados se llevaron por delante la luminosa carrera de futbolistas de Saúl e Ismael, que siempre se recordarán como adolescentes buenos y amorosos, más allá de lo que graznen los que solamente blanden la falsedad en su defensa.

Para escribir algo sobre los cuatro niños de Las Malvinas, o sobre Javier Vega, Aidita Ati, María Belén Bernal o los otros desaparecidos y desaparecidas, y ejecutados y ejecutadas extrajudicialmente de este y otros gobiernos y sobre sus familias rotas, sangrantes y abatidas por la crueldad inhumana de un país en guerra contra sí mismo, quisiera tener la ternura de la brisa que calma el agobio, la suavidad de la caricia que tenuemente cubre el hematoma, la tersura del beso que apenas hace saber que ahí se está, aunque sea para nada, apenas para estar, como tantos y tantas otras y otros desconcertados y consternados seres atenazados por la impotencia y la desesperación de mirar como todo se desmorona en nuestro entorno, aplastando a los más pobres y desvalidos, para empezar.

Pero, aunque he escrito algo, quizá pírrico e inútil, como cualquier palabra pronunciada en estos momentos tristes y sombríos, sé que no soy terremoto, vendaval ni asteroide desbocado. Apenas cuento con una brutal ternura que solo empuja lágrimas mientras miro mis manos inútiles en el teclado y me pregunto, como muchos, si esto acabará de acabarse en algún momento, y si es que lo veremos, y qué haremos entonces con los restos de lo que un día fuimos y luego nos negamos empecinadamente a volver a ser.


sábado, 17 de febrero de 2024

LOS 'VÍSTIMOS'...


 

En el último feriado de Carnaval se popularizó en algunas redes sociales un meme que dice, literalmente:

TAMBIÉN ES MALTRATO AL HOMBRE

·         Cuando le gritas.

·         Cuando lloras para manipularlo.

·         Cuando lo castigas con tu silencio.

·         Cuando lo ignoras.

·         Cuando lo dejas con la palabra en la boca.

·         Cuando volteas la versión de las cosas.

·         Cuando lo haces sentir mal.

·         Cuando lo insultas.

·         Cuando jamás le pides perdón.

Y en seguida se dio en las mismas redes un movimiento de apoyo que no veas: hombres replicándolo, comentándolo favorablemente, muchos victimizándose y saltando como canguil cada vez que una osaba responderles, y, aunque no se crea, bastantes mujeres aupándolos y diciendo a coro que ‘todo tipo de maltrato es malo, venga de donde venga’ o ‘maltrato es maltrato’.

Días antes de ese mismo fin de semana se reportó la desaparición de una menor de apenas ocho años en la ciudad de Riobamba, y fueron encontrados, en el fondo de un pozo, los cuerpos de dos niñas menores de diez años, una de ellas de tres, que en el pasado mes de octubre habían desaparecido en la ciudad de Tulcán después de salir con su madre, cuyo cadáver fue encontrado en un terreno o campo de la misma ciudad a poco de haber salido de la casa. Al viernes siguiente también se encontró el cuerpecito sin vida de la pequeña Danna, la niña de Riobamba. ¿Dónde? En una cisterna ubicada en la casa de sus abuelos paternos.

Los principales sospechosos son el padre de la niña en contubernio con una familiar cercana, y la actual pareja de la madre que en el primer caso también fue asesinada, presumiblemente por la misma persona. En el caso de Danna, además, su padre es policía y la niña fue ‘contactada a través de una red social’ para provocar un supuesto encuentro fuera de su casa, por lo que se sospecha que está involucrada en el aberrante hecho la parienta en mención, que se encuentra embarazada y por lo mismo en arresto domiciliario.

Es entonces cuando una vuelve al popular meme que sigue circulando en redes sociales y se pregunta, con dolorido asombro: ¿es en serio? Seguramente la madre de Danna grita de dolor por su niña, y la madre de las dos pequeñas de Tulcán gritó desgarradoramente suplicando por su vida y las vidas de sus hijitas, ¿será eso maltrato a los machos que terminaron con ellas? Por supuesto que estas madres habrán llorado, y una de ellas debe seguir llorando sin consuelo, ¿será para maltratar al femicida y filicida que supuestamente cometió los crímenes? La madre de las niñas de Tulcán se quedó en silencio para siempre, ignorando y dejando con la palabra en la boca a su victimario, ¿se sentirá él maltratado por eso? Y la versión de las cosas es importante ahora que sea clara y contundente contra estos delincuentes, por más ‘maltratados’ que se sientan. Ojalá la sociedad los trate proporcionalmente al tamaño de sus crímenes. Y quienes tienen que pedir un inmerecido perdón son ellos, que de seguro no lo harán, culpabilizando otra vez a sus víctimas por cualquier minucia.

Es tan ofensivamente irónico que alguien reclame que también es maltrato impedir que un padre vea a sus hijos pequeños, cuando en estos dos hechos está comprobado que, dada la descomposición social que se vive, en algunos casos, quizá minoritarios, existen razones de peso para mantener a las niñas lo más alejadas posible de sus progenitores y otros familiares que aún así se dan modos para secuestrarlas y asesinarlas.

Es tan insultantemente absurdo que un grupo de hombres con corazón de cristal de Bohemia comiencen a dolerse de que se les levanta la voz o se los ignora, mientras hace menos de dos años un policía ebrio y enfurecido asesinó a su esposa con una golpiza que duró veinte minutos en un recinto policial, en donde nadie acudió en auxilio de la víctima pese a sus gritos suplicantes y desgarradores.

Entonces que no vengan a decir que se los ‘maltrata’, pocas horas antes de que aparezcan los cuerpos no ni siquiera de tres mujeres adultas, sino de tres niñas menores de diez años, cuyos principales sospechosos de ser victimarios son sus propios padres o personas del entorno familiar. Porque, además, no es el primer caso ni la primera vez que esto sucede en este país, y más durante los últimos siete años.

Nunca levantar la voz o no pedir perdón se podrá equiparar a dar una bofetada, poner un ojo morado, partir un labio, romper un hueso, mandarla al hospital con politraumatismos, o de una vez asesinarla a patadas y puñetes. Nunca el ‘voltear’ la versión de las cosas podrá ser lo mismo que matar con tus propias manos a tu propia hija o la hija de la persona a la que has dicho amar, y arrojar su cuerpecito mancillado en el fondo de un pozo o una cisterna.

¿O sí?

Les invito a sacar sus conclusiones.

Pero antes les recuerdo que el contrato con el fol de Manta se terminó hace quince años, y que Rafael Correa no es presidente hace casi siete. Ah, y que nunca existió la tal ‘tabla de drogas’, sino una guía para diferenciar tráfico de consumo, que se sigue considerando necesaria no por ‘gobiernos anteriores’, sino por organismos internacionales especializados.