jueves, 25 de diciembre de 2025

CUÉNTAME UN CUENTO # 1: CANCIÓN DE NAVIDAD (CHARLES DICKENS)


Una historia que siempre me ha llamado la atención por su profundidad y polisemia es el cuento de navidad de Charles Dickens, mejor conocido como "Canción de navidad", publicado por primera vez en diciembre de 1843. De esta conocida historia se han editado innumerables versiones ilustradas, unas más infantiles que otras, y seguramente bastantes muy poco fieles al texto original. También se han producido obras de teatro, películas, comedias musicales, y un vasto etcétera de adaptaciones a diversos géneros y modalidades, por lo que narrar la historia podría resultar ocioso y repetitivo. 
 
Si bien Dickens, por mencionar una escuela literaria, es un autor perteneciente al Realismo, este relato presenta una serie de elementos fantásticos, unos quizá emparentados con la narrativa gótica y de misterio, y otros altamente simbólicos y alegóricos. Sin embargo, lo que llama la atención en relación con esta historia es que adelanta algunos elementos del cambio de paradigmas que se iniciaría en el pensamiento humano desde mediados del siglo XIX, y se desarrollaría a profundidad hacia finales de siglo y durante los primeros años del siglo XX. 
 
Lo primero que se nota en la historia es una no tan sutil crítica al sistema Capitalista que por entonces estaba en auge y eclosionaba gracias a las Revoluciones Industriales. Ebenezer Scrooge, el protagonista de la historia, es codicioso y avariento, llegando incluso a volverse ridículo con ciertas afirmaciones como la de que la ropa bastaba para proteger del frío y así evitar el gasto 'innecesario' en carbón. En este contexto, Dickens también alude a los derechos laborales, representados en la figura del secretario de Scrooge, Bob Cratchit, quien tímidamente insinúa una petición de un día libre y un aguinaldo, y solamente recibe negativas burlonas, al menos en un principio, lo cual nos hace odiar muy cordialmente a Ebenezer. A lo que va este artículo es a que en esa crítica no tan velada encontramos ya, tal vez en embión, las teorías sociaistas o incluso marxistas respecto de los derechos de los trabajadores.
 
Otro elemento llamativo es la presencia de elementos psicológicos y/o psicoanalíticos relacionados con las teorías de Sigmund Freud y Carl Gustav Jung que se acuñarían y se darían a conocer en las décadas siguientes a la publicación del cuento. Para empezar, en este relato se da, como en otros, una gran impotancia a los sueños, ya sea como una reelaboración de las experiencias de la vigilia, así como en su función compensatoria de señalar aspectos desatendidos de la vida y la psique de las personas, o incluso de predecir hechos futuros a partir de la reelaboración de lo que sucede en el presente. El fantasma de Marley se nos figura en mucho una alucinación relacionada con la culpa del personaje principal por su avaricia y falta de empatía, que con un verdadero fantasma, así como otras acciones o sucesos que podrían considerarse leves insinuaciones de actos fallidos. De igual manera, se valoran notablemente las experiencias de la primera infancia, los traumas por pérdidas infantiles, y también las imposiciones de la cultura y la sociedad por encima de los pensamientos y sentimientos de los seres humanos. 
 
Mención particular merece la aparición de los 'fantasmas' de las navidades pasadas, presentes y futuras, arquetipos que nos hacen pensar en seguida en el concepto junguiano del término: seres y experiencias representativas y altamente movilizadoras no solamente de los individuos, sino de la humanidad que comparte vivencias, dolores y aprendizajes como especie. De igual forma, los 'sueños' o experiencias oníricas del protagonista nos hacen pensar en el inconsciente colectivo y la importancia de los símbolos que en ellos aparecen. 
 
Si bien para mí es difícil comprender, y peor explicar la teoría de la relatividad del tiempo planteada por Albert Einstein, de alguna manera en esta historia el tiempo se vuelve relativo, al menos desde el punto de vista psicológico, pues al final del cuento todos, incluido Ebenezer Scrooge, pensamos que han transcurrido tres noches tan solo para enterarnos luego que en realidad ha transcurrido solamente un día, echando por tierra la percepción del tiempo lineal que parece la más lógica y plausible incluso en este tiempo de New Age y extrañas teorías pseudocientíficas. 
 
A veces, en conversaciones con amigos o con mis estudiantes, he planteado y sostenido que en la literatura, concretamente en las narraciones, se encuentran en embrión muchas teorías filosóficas o científicas que luego se manifestarán e incluso probarán desde otros campos del saber humano. Este aparentemente tierno y muy aleccionador relato clásico de la mejor literatura del siglo XIX es quizá una de las más palpables pruebas de que así mismo es. 
 
Les adjunto el enlace a la versión cinematográfica con George C. Scott y una pléyade de artistas de los años 70 y 80 del siglo pasado, mi favorita, aunque después hayan venido otras con más animación tecnológica y otros artilugios que, a mi juicio, nada le añaden a un guión magistral y una maravillosa y dramática actuación. 
 
Disfrútenla y feliz navidad. 
 

jueves, 4 de diciembre de 2025

NO SE DEJE ASUSTAR, PABEL

La Iglesia Católica es una institución que durante varios siglos se dedicó a hacer carne en palito con aquellas personas que le resultaban sospechosas de herejía. No contamos aquí con el espacio para detallar lo ominoso de los procesos que conducían a tales acciones. Sin embargo, llama la atención cómo esa misma institución, sin el menor asomo de sangre en la cara, en este tiempo pida ‘respeto’ para sus creencias y las manifestaciones de sus doctrinas. Y no solamente eso: lo hace con selectividad.

En este país del escándalo diario, hace pocos días se destapó la olla de uno más: se realizó una presentación drag, llamada Aristocracias, en el auditorio del Museo de la Ciudad, auditorio que, cuando tal museo era un hospital regentado por clérigos y monjas, era la capilla del recinto. Dicha capilla fue desacralizada en el año 1998 por la misma burocracia eclesiástica, precisamente para convertirse en un auditorio que pudiera ser utilizado con fines diferentes a los litúrgicos y religiosos. Como el Museo de la ciudad es administrado por el Municipio de Quito, cuyo alcalde llegó al cargo representando a la Revolución Ciudadana, en seguida la prensa corporativa y otros estamentos vieron la oportunidad de oro para indignarse, denostar, criticar y dejar en mal predicamento a Pabel Muñoz.

Hasta ahí ya se ha dicho suficiente, sin embargo, no está por demás recordar o rehacer ciertas puntualizaciones. Imaginemos por un momento que el Municipio negaba el permiso para la presentación en cuento. ¿Cómo habrían reaccionado la prensa y los otros detractores del alcalde? Con fe y alegría, se habrían puesto a tratarle de intolerante, de homofóbico y un vasto etcétera, y creo que hasta la Conferencia Episcopal habría guardado respetuoso silencio o habría hecho mutis por el foro para que no les digan que defienden la mariconada. Palo porque bogas, palo porque no bogas. La consigna es irse con todo contra la Revolución Ciudadana, no vaya a ser que vuelva a demostrar que el progresismo sí puede tener éxito en este mundo neofascista y traicionero.

Periodistas con tres o más divorcios a cuestas saltan a defender el catolicismo, proclamando que es la religión mayoritaria del pueblo ecuatoriano y que hay que respetarla cueste lo que cueste. La Conferencia Episcopal salta como canguil y de seguro que si le proponen que la ex capilla vuelva a ser capilla con tal de hablar mal de la RC lo aceptarán en un minuto, olvidando las veces que sus personeros han violentado de las maneras más burdas y procaces los cuerpos de niños, niñas y adolescentes (templos de Dios, según reza la  misma religión) en prácticas que no distinguen el homo del hétero y que se han castigado proverbialmente con cambios a otra parroquia o iglesia donde con toda comodidad los castigados seguirán haciendo lo mismo sin que nadie se dé cuenta.

La salud pública en el país se desmorona, las muertes violentas alcanzan cotas históricas y los escándalos de corrupción gubernamental también comienzan a saltar como canguil. Pero lo único que importa es que unas cuantas personas de la comunidad LGBTIQ+ han osado actuar en un espacio laico desde hace casi tres décadas. Eso es lo que hay que denostar. Nada más. Y en ese contexto, al alcalde Pabel Muñoz no se le ocurre nada mejor que rezar un acto de contrición vergonzante ante la Conferencia Episcopal y quien más quiera escucharle (seguramente con una sonrisa cínica ante su ingenuidad) disculpándose en nombre de alguien no determinado por haber cometido la osadía de utilizar un recinto que desde hace veintisiete años es un lugar laico, con fines de visibilizar lo que por prejuicio debe seguir siendo invisible, por más que haya existido siempre.

Desde una trinchera personal, siempre se ha defendido la gestión del alcalde, haciendo incluso de la vista gorda sus extraños apoyos y fijándonos mejor en la gran obra púbica que sostiene su mandato. Pero en ese mismo contexto, cabe preguntarse… ¿de qué se arrepiente o cree que tiene que arrepentirse? ¿Por qué pide perdón? ¿Hace méritos frente a la quiteñía de bien que lo desprecia y se lo quiere bajar… para qué? ¿Para que el Roque Sevilla deje de codiciar la gestión del metro? ¿Para que  los labios tuneados de la Hinostroza dejen de ser trompa  y se vuelvan sonrisa irónica? ¿Para que la plutocracia al mando le perdone la vida y el fantasma de un impresentable de apellido Guarderas deje de perseguirlo?

Querido Pabel, haga lo que haga, el enemigo siempre será el enemigo, y lo peor que se puede hacer es caer de rodillas ante él a pretexto de conciliación y respeto. Téngalo en cuenta, y no se deje asustar.  

sábado, 11 de octubre de 2025

EL PREMIO DE LA DINAMITA


Alguna vez le preguntaron a Alejandro Jodorowsky, controversial personaje, si aspiraba a ganar un premio Nobel. Él rio con un poco de sorna y dijo, sarcásticamente:

-El premio de la dinamita…

Y claro, no quisiera sonar resentida, ni prepotente, ni siquiera cínica; pero es ahí donde comienza todo.

Cada año, por estas fechas, empieza la expectativa por los premios Nobel. Los que más suenan, resuenan y tienden a ser controversiales son dos. Los otros, siendo sinceros, no parecen importarle a nadie y solamente sirven para que los especialistas en dichas áreas se pregunten quiénes serán los galardonados y nadie más sepa quiénes fueron ni por qué. Pero son los premios de Literatura y de la Paz los que más atención y controversia concitan.

Y claro, si recordamos la historia detrás del famoso premio que se otorga desde los inicios del siglo XX, sabemos que Alfred Nobel lo instituyó o creó atenazado por un gran remordimiento: haber inventado una de las sustancias o compuestos más destructivos hasta aquel entonces, la dinamita, y haber visto cómo su capacidad de dañar y matar se volvía incontrolable. Entonces, para paliar no tanto en su influencia planetaria, sino para acallar su conciencia (parecería) se creó la Academia que otorga los premios Nobel y los distintos mecanismos de selección y otorgamiento. El remordimiento de Alfred Nobel lo empujó, además, a crear el premio Nobel de la Paz, que se otorgaría a quien trabajara en favor de la paz en el mundo en medio de las grandes explosiones provocadas por su maravilloso invento.  

Pero ocurre que el concepto de paz es demasiado volátil en este mundo hoy por hoy signado por la codicia, la tiranía y la lucha sin tregua contra aquellos que buscan soberanía, solidaridad y equidad.

Ya se han visto aberraciones como la de entregarle el premio Nobel de la Paz a Henry Kissinger, responsable y ejecutor del Plan Cóndor y todo el horror que significó para nuestro continente, a Barak Obama por el sencillo hecho de ser afrodescendiente (perdón… ¿era tal vez un premio a la etnia?) o a la Unión Europea que, últimamente, en temas de paz, ni pincha ni corta.

Pero lo más patético resulta ahora que se lo entreguen a alguien que, aparte de apoyar irrestricta y públicamente el genocidio en la franja de Gaza, ha pedido invasión extranjera para su propio país, la doña María Corina Machado. ¿A la cuenta de qué? Entonces advertimos que el premio Nobel de la Paz no premia eso, si no la sumisión al gran capital y su alineamiento con el neofascismo cuya cabeza el País de los Gringos. Lejos se encuentra el tiempo en donde lo ganaba gente como Desmond Tutu, Martin Luther King, Rigoberta Menchú o Adolfo Pérez Esquivel, por su denodada lucha por los derechos humanos e incluso por ser perseguidos por los poderes fácticos.

Ahora, sinceramente, mucho me temo que el primer premio Nobel ecuatoriano sea para Guillermo Lasso o alguna de las Dianas, y que el de Literatura en algún momento se lo otorguen a Daniel Noboa por su dominio de la oratoria. Y por eso, sinceramente, desde hace años no comparto ni la expectativa ni el entusiasmo de cada octubre. Sea como sea, de una u otra manera, se verá cómo, a la larga, se evidencia lo que desde siempre ya se supo: que por más que intenten darle otras connotaciones, el premio Nobel es lo que dijo Alejandro Jodorowsky: el premio de la dinamita.



 

martes, 19 de agosto de 2025

EL POBRE SÍ ES POBRE PORQUE QUIERE

 

Durante años defendí que no es así, que hay una serie de factores sociales, económicos y políticos que determinan que haya una gente más pobre y una gente más rica. Defendí (y sigo defendiendo) que si hay muchos pobres es porque hay pocos ricos que se las han arreglado para dañar el reparto original de la madre naturaleza y algún otro Poder Superior si es que se cree que intervino en la creación o lo que sea.

Pero al mirar los últimos sucesos electorales de mi país y otros de América Latina me estoy dando cuenta de que, en efecto, el pobre es pobre porque quiere. Y no solamente el pobre: la clase media, tan tirada a fifirisnáis, autoayuda, coaching, estudios en el exterior (con becas del ex SENESCYT) y cosas por el estilo también quiere ser pobre.

Y no solamente quieren ser pobres: quieren ser muy pobres, quieren que, con el pretexto de la seguridad, les claven un impuesto que no sirve para nada y les roben en cada compra para en realidad para pagar el servicio de la deuda externa, quieren que precaricen su trabajo, quieren, además, vivir con miedo: ya no poder salir por las noches ni a la esquina para no arriesgar la vida, ni dejar sus Aveos a mil años plazo (los que tienen) en la calle sin miedo a que les roben, ni poder usar sus celulares de última gama comprados a N cuotas para que no les arranchen por ahí.

Y obviamente tampoco quieren emprender en ningún negocio porque saben que les van a extorsionar en la primera de bastos sí o sí. Pero tal parecería que eso es lo que les gusta.

Tal vez a sus vidas comenzó a hacerles falta la adrenalina de las películas de acción y de terror. Solo que esas películas son ficción, y la vida real no solo es la vida real, sino un rosario de tragedias sin fin.

Porque de otra manera no se entiende cómo, después de tenerlo TODO de repente decidieron que ya no querían nada, pero nada. Sobre todo, si tiene que ver con el gobierno de Correa. Y es igual de incomprensible. Se quejan de que fue 'autoritario' olvidando que en el gobierno actual crearon unas leyes para impedirte casi todo menos respirar, y quién sabe si en algún momento lo hagan, o te manden a implantar aparatos que determinen la calidad de tu inhalación y tu exhalación, de tu sístole y tu diástole. Olvidan que vivimos en un permanente estado de excepción desde los tiempos del brujo Maricastaño de Lasso, creo. Y dicen que ya dizque tienen 'libertad', cuando es bien sabido que si un chapa te dispara puede alegar que eras terrorista porque le viste feo y a él no le pasará nada.

No éramos millonarios todos, es cierto, pero teníamos salud, teníamos trabajo, nos devolvían partes proporcionales de nuestros gastos deducibles en necesidades básicas, había educación pública de calidad y hasta la posibilidad de ir a tener posgrados y estudios en el exterior. Comíamos tres veces al día. Había seguridad.

¿No les gustó eso, acaso, pobres y nuevos pobres? ¿No les fue suficiente?

¿Qué de malo había en eso?

¿Por qué se empeñan en escoger la miseria de todos a cambio de la opulencia de una familia a la que sabemos que todos les importamos un soberano comino?

Teníamos esa riqueza que consiste en estabilidad, en paz, en redistribución sana de los recursos. Y obviamente que no era perfecto, porque nadie lo es. Sin embargo, un buen número de obnubilades lo desprecian. Desprecian su propia tranquilidad y el bienestar de sus familias porque lo que prefieren es tener 'Reina', aunque una vez cada nunca vaya a darles una Tablet a niños que no tienen electricidad, y técnicamente jamás les regrese a ver así se estén muriendo no solo de hambre, sino de enfermedades tratables, de pena por la muerte de sus bebés, de miedo, de extorsión, de desempleo.

Tuvimos un tiempo de estabilidad y bienestar, pero lo desprecian. Y tanto lo desprecian que prefieren convertirse en el efecto colateral de alguna balacera, con la sangre envenenada por la falta de diálisis, o tragados por la selva de Darién al huir de lo que eligieron. Escogen ser víctimas de la espantosa corrupción comprobada de sus elegidos antes que de la no demostrada 'corrupción por influjo psíquico' que nos convirtió en un país vivible durante una década.

Entonces, sí, florindos y nobilovers, ustedes lo han demostrado. Tienen razón, se ve clarito en las elecciones que hacen: no solo son pobres, son desempleados, enfermos, miserables y hasta muertos porque así lo quieren y porque eso escogieron, sabiendo de lo que iba, no se hagan los inocentes.

Tienen toda la razón: son pobres porque quieren. Y con esa macabra voluntad nos arrastran a todos. No hay de otra. 

 


martes, 8 de julio de 2025

GARABATOS

El jovencísimo asambleísta Dominique Serrano, de apenas diecinueve años, fue sorprendido y grabado dibujando garabatos mientras la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional analizaba y debatía acerca del caso Progen. El escándalo no tardó en llegar por parte de los detractores del gobierno del nuevo Ecuador (ojo, grupo de detractores en el que me cuento).

Ahora bien, el escándalo se ha puesto a la orden del día con este suceso, pero yo recuerdo que muchas veces, en mis clases de universidad, dibujaba mientras tomaba apuntes, y no necesariamente desatendía ni me ausentaba mentalmente de la clase, sino que muchas veces aquellos ojos y otros garabatos que dibujaba me ayudaban a concentrarme más en el presente. Lo cual, por otro lado, es un recurso o técnica que algunos estudiosos del aprendizaje y del comportamiento humano avalan.

Lo escandaloso no es eso. Todos hemos garabateado en una reunión, y no necesariamente por estarnos aburriendo. Hay escándalos peores, y en el mismo cuarto, mientras un chico que aún no acaba de salir de la adolescencia está garabateando al mismo tiempo que los demás hablan y discuten un tema importantísimo. Y el primer escándalo es precisamente ese: que un niño de diecinueve años, que en ningún momento ha dado pruebas de más talento o super dotación que la de hacer videos en TikTok y la de repartir cartones con la imagen de su líder, esté ocupando muy orondamente una curul nada menos que en la Asamblea Nacional. Ese escándalo es mucho peor que el de ponerse a garabatear en una hoja de papel mientras se debate un tema equis o ye.

Está también el escándalo del ‘minuto’ de aplausos ante la recaptura, mejor dicho, entrega negociada de Fito y toda la parafernalia subsiguiente en la que incluso participaron algunos asambleístas de la Revolución Ciudadana. Y el escándalo de las mentiras encadenadas que acompañaron al suceso. Y el escándalo de la misma fuga y el año y medio que demoraron el recapturar al más popular y conocido de “Los más buscados”. Y los garabatos o caricaturas de sí mismos en los que se fueron convirtiendo todos los actores de este prolongado y desconcertante proceso, comenzando por el presidente Noboa, su ministra Mónica Palencia, hasta terminar con los garabatos de Loffredo y Reinberg diciendo y contradiciéndose en los diversos escenarios de la puesta en escena final.

El peor escándalo es cómo después de clavarle trece años ‘extras’ a Jorge Glas por el hecho de haber ‘impulsado’ la construcción de obras en el proceso de reconstrucción de Manabí, y por nada más, o por nada más que se pueda probar, la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional finja fiscalizar la evidente corrupción del actual gobierno, y tal vez por eso mismo, porque conoce el meollo del asunto, y porque sabe hacia dónde van las cosas, el joven legislador Serrano mejor se pone a garabatear en una hoja de papel, pues tal vez así se acallen los gritos de cualquier voz de la conciencia que se respete.

Otro escándalo es aquel de las leyes de supuesta “Solidaridad” (entre ellos), “Inteligencia” (léase ‘persecución’) e “Integridad pública” (entiéndase todo lo contrario), en donde solamente se consolidan la persecución política, el espionaje y la inestabilidad laboral como los signos y carismas más arraigados en este gobierno, así como lo fueron durante los anteriores, aunque sin aparato ‘legal’ que los sustente.

Y el escándalo supremo es que, aparte del ‘artista’ en la Asamblea Nacional también trabajen su madre y su hermano, o sea casi toda la familia viviendo a costa del pueblo ecuatoriano en un típico alarde de ‘viveza criolla’, mientras Diana Jácome, presidenta de dicha comisión, se duele del “bullyng” que se le hace al niño

Esos son los verdaderos escándalos de este gobierno y esta asamblea convertidos en garabatos de sí mismos, así como sus asambleístas alza manos que tienen prohibido hablar por si acaso vuelvan a decir ‘resolvido’ y otras perlas peores. Entonces, qué más da que un chico que no sabe qué hacer ni se halla cuando no está haciendo videos para redes o repartiendo cartones, se ponga a dibujar en un instante de aburrimiento. Eso es lo de menos.