En realidad, él es una víctima. O víctimo, como quieran. Pobrecito, da una ternurita verle ahí, acanallado por esa mala mujer, esa hidra de siete cabezas dispuesta a usarlas todas para proferir ofensas en su contra. Mamío, sin poder levantar la vista del papel porque dizque tiene TDAH o no sé qué cosa parecida, trastorno de atención e hiperactividad dicen unos. Otros dicen autismo grado uno, Asperger, no sé qué. Bonito. Por eso no dizque puede organizar dos oraciones seguidas. Por eso dizque no ve a los ojos de la gente. Por eso dizque maneja mejor el inglés que el castellano, porque es más fácil, más práctico, más mejor, ya, como todo lo gringo.
Por eso dizque le han hecho adecuaciones del grado 3 en el debate, para que no le vaya a ir mal, porque se frustra, y si se frustra tampoco le va mal a él, pero puede irle mal a mucha gente. Para que la situación esté a su altura y tenga el mismo éxito que tuvo cuando, ignorando todas las disposiciones del derecho internacional, ordenó que invadan la embajada de México. Y no fue de malo ni de desobediente de la ley. No. Fue porque hay un montón de cosas que no entiende, el derecho internacional entre ellas. Estas criaturas son bien inteligentes, pero no captan las reglas, hay que tenerles mucha paciencia. Por eso se portan mal a veces. Y además si se les reclama se alteran, boniticos. Por eso toda la prensa corporativa, comprensiva como es ella, le aplaudió el patriotismo. Porque eso era, no otra cosa. Porque así entienden estas criaturas las cosas abstractas. Hay que comprenderles, o por lo menos tratar.
Es necesario tener mucho cuidado y preferiblemente no decirles que no a nada porque eso sí puede tener consecuencias impredecibles. Eso le pasó a la primera mujer. No tomó en cuenta que es especial, y cuando supo que… bueno, que le gustaba otra persona no le supo comprender. No aceptó lo que cualquiera aceptaría, tratándose además de tantos millones en juego: que él es especial, que no hay que meterse con su voluntad, que hay que aprender a manejarle o a darle la razón como mismo a… Bueno, no tanto, pero darle la razón porque esta gente especial cuando no lo hacen se pone bien malita y de la pura baja tolerancia a la frustración te mete más de cuarenta juicios de una sola. Porque sufren mucho cuando se les niega algo. Se les activa el complejo de abandono y eso se transforma en enojo. No es tan difícil de comprender y adaptarse. Pero una, que está sana, puede mejor que él eso de la adaptación.
No hay que exigirle demasiado al bonito, pobrecito. Si le hablan duro se siente bien mal. Hay que esperar, nomás. Aprender a esperar hasta que tenga ganas de hacer lo que toca. Por ejemplo, saber que algún rato ha de pagar a las dializadoras o ha de traer medicinas para los hospitales. No es de ponerse tan impacientes. Si se han muerto algunas personas es porque les llegó la hora, no por otra cosa. Porque él sí va a hacer, solo que a su ritmo y cuando se sienta bien con eso. De ganita le reclaman tanto.
Y no hay que levantarles la voz. Se alteran. Se asustan. Por eso puso esas vallas alrededor del palacio de Carondelet y también está poniendo planchas de metal en algunas partes. Levantarle la voz a él es como levantarle la voz a un perro, para que entiendan, creo que oye cincuenta veces más que un humano, algo así. Por eso nada de manifestaciones. O si pueden hacer manifestaciones con adaptaciones grado 3 tal vez resulten mejor. Averigüen a la ministra de Educación. Ella creo que sabe cómo es eso.
Por eso tampoco hay que reclamarle lo de los niños de las Malvinas ni cosas por el estilo. Se impresiona, bonito, con lo sensible que es. No importa que él haya dado alguna orden de que los militares salgan a las calles y hagan lo que hagan él les va a perdonar. Es su manera de ser, mejor dicho, de entender las cosas. En el fondo (pero bien en el fondo) eso demuestra su buen corazón. ¿Ya les dije que no hay que darle la contra? Aunque haya dicho que es un pésimo enemigo (y si le cogen del mal lado, sí es) en el fondo es bueno, por eso les quiso declarar héroes a los niños. Es que a veces les viene el impulso de la reparación, de la ternura, algo así. No es muy difícil de comprender. Pobrecito.
Los que sí le entienden son los del CNE y los del TCE. Ellos saben cómo tratar a estas personas. Ya les dije que hasta le adaptaron el debate a su condición. No es que le tengan miedo ni que les haya dado nada a cambio. Solo entienden de lo que se trata. Si han muerto miles de personas por enfermedades catastróficas, si ha violado leyes internacionales o si no tiene idea de para qué sirve una constitución…
Ah, y me olvidaba, estos seres de luz (en el fondo lo son) tienen fuerte complejo materno. Ninguna mujer es como su madre. Por eso a veces se porta un poquito… no, no quiero darle la razón a la malvada… pero a veces sí se ponen un poquito majaderos con las mujeres. Solo con algunas, casi siempre con las que les dan la contra. Pero igual que en todo hay que entender que no sabe portarse de otro modo, que así son ellitos. Cierto que a veces puede pasar alguna cosa grave, pero son efectos colaterales. En el fondo es digno de comprensión, cariño y ternura. Eso necesita, y eso no supo entender la otra candidata, mala, que no sabe tratar a seres especiales como mi pobrecito candidato-presidente (por eso mismo no puede diferenciar qué mismo es, pobeshito).