miércoles, 15 de abril de 2026

DE LA PERVERSA Y FALSA INEPTITUD

 

Durante los últimos nueve años la oposición crítica al régimen ha tendido a calificar a los tres últimos gobiernos del Ecuador como inútiles, ineptos o por lo menos incapaces de gobernar. Y ellos se han defendido, claro. Su mayor defensa ha sido echarle la culpa al anterior gobierno, no al inmediato anterior, sino al anterior-anterior-anterior… al de la Revolución Ciudadana y Rafael Correa, de todo lo que no han hecho o de lo que francamente han deshecho y destruido. Y, así como decía Baudelaire del Diablo, que su mejor trampa y mayor logro es engañar a la humanidad convenciéndola de que no existe, de igual forma estos tres gobiernos y su tibia defensa han convencido a una buena parte de la población de que son ineptos y no pueden hacer nada porque no son más que una sarta de inútiles elegidos por un pueblo que tal vez se les parece bastante. O cree parecérseles bastante, pero no en aquello que quisiera.

Pero no es así. No son inútiles. No son ineptos. Y si se hacen los tontos es porque esa imagen, la del tonto, tiende a provocar más lástima e impaciencia condescendiente que indignación combativa. Porque, en realidad, los gobiernos de Moreno, el traidor; Lasso, el banquero bonachón, y Noboa, el multiempresario sospechoso de narco, han hecho muy bien los deberes. Solo que los deberes no se los impuso el pueblo, sino, como diría Mario Benedetti, ‘otros más duros y siniestros’, como son las impresentables oligarquías locales y el Imperio yanqui-sionista que hoy por hoy está a un tris de provocar la desaparición de la especie humana junto con una serie de irreparables daños al planeta entero.

Ahora, si bien no son inútiles ni ineptos, tampoco es cierto que sean genios, ni siquiera del mal. Simplemente son asalariados corruptos de un sistema que opera a nivel nacional e internacional y que a punte prebendas y amenazas los cooptó para hacer el trabajo sucio. Están entrenados para seguir un libreto. Y a la vez todos tienen ropa tendida en el patio trasero del patio trasero: empresas offshore, dinero en cuentas de cuyo oscuro origen es mejor no hablar, escándalos sexuales, tratos con organizaciones, religiosas o no, pero siempre con un sesgo de pedofilia o afines, redes de contrabando, y hasta colaboraciones directas con mafias internacionales de narcotráfico y cosas peores.

Como buenos derechistas, acusan a la izquierda de todo lo malo y terrible que han hecho, están haciendo o piensan hacer. Su principal objetivo es impedir que se vuelva a restablecer en el país un gobierno de bienestar, pues eso aparentemente menoscaba sus privilegios, y los de sus aliados y jefes. Su método, el robo. Sí, el robo de bienes comunes, la trampa, la trafasía, la corrupción en todas sus formas. Su mejor herramienta, la mentira a cara lavada, cínica y artera.

Pero no siempre mienten. A veces son descarnadamente veraces, por ejemplo, cuando Daniel Noboa dijo que era ‘un pésimo enemigo para tener’. Pésimo enemigo de su propia vicepresidenta; enemigo de sus contrincantes políticos, como Jan Topic y sobre todo Aquiles Álvarez, con quien se ha ensañado de un modo cruel y psicopático, enemigo de Jorge Glas, a quien no tiene el menor empacho en torturar con sadismo, y sobre todo enemigo del pueblo que lo eligió y al que día con día le va despojando de lo más elemental. Dicen sus verdades como bromas, con talante cínico y desenfadado, como cuando Lenin Moreno afirmó que al comerse un arroz con huevo le ‘importa un bledo el país’, o que había adecuado un parque para que ‘los niños hagan el amor’. E incluso pueden emocionarse hasta las lágrimas con sus propias mentiras, como Guillermo Lasso.

La orden dada por los verdaderos mandantes de estos gobernantes y sus gestiones tan desastrosas para el sector público es precisamente esa: destruir lo público, acabar con la salud, la educación y cualquier servicio que desde el estado pretenda hacerle un poco más llevadera la vida a la gente, y sobre todo honrar y respetar su derecho a una vida digna y a unos servicios públicos de calidad. Pero, al mismo tiempo, impedir el retorno electoral de gobiernos que sirvan mejor a la población. Es entonces cuando se articulan lógicas de represión que se vuelven gradualmente más agresivas y brutales. También, obviamente, obtienen recompensas para sus negocios y ganancias, que es lo que realmente les interesa. Lo único que les interesa, en realidad.

Entonces no se trata de que sean una partida de ineptos. Siguen un libreto. Están cumpliendo con la misión encomendada a ellos por sus verdaderos jefes. Y eso mismo se puede decir de los organismos electorales, los asambleístas, los operadores mediáticos y de una serie de personeros a quienes se les ha encomendado la destrucción sostenida del tejido social para favorecer a los negocios privados y, en últimas, al sector corporativo y al imperialismo norteamericano. En el fondo, son una banda de traidores, filibusteros y timadores. Seguimonos de los poderes oscuros que hoy por hoy pretenden enseñorearse en el planeta entero. Y todos deberíamos estar conscientes de eso.

La pregunta es: ¿hasta cuándo vamos a seguir permitiéndolo?

 


lunes, 23 de marzo de 2026

ES POR LA DIGNIDAD...

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En el medio derechista Primicias, Gonzalo Ortiz Crespo escribe un sentido artículo titulado “Es por la dignidad, que se lo pido, señor presidente”. Más allá de esa coma que sobra en el título, el artículo es un justo reclamo a la retención por parte del Ministerio de Economía del gobierno neoliberal de Daniel Noboa Azín del pago de la pensión vitalicia que se ha asignado a quienes obtuvieron el premio nacional “Eugenio Espejo”, tanto si son personas individuales como si son instituciones.

Como se dijo más arriba, el reclamo no puede ser más justo, pues, aparentemente, el atraso en dichos pagos alcanza, en algunos casos, hasta doce meses, amparándose además en la exigencia de requisitos absurdos como de notarizar pruebas de vida. Algunos de los galardonados con el premio, generalmente personas adultas mayores, ya lo han incluido en su presupuesto como una entrada fija que les ayuda, por ejemplo, en sus gastos de salud, y como afirma Ortiz, al momento están viviendo ‘de fiado’, lo cual resulta altamente humillante y triste para quienes entregaron su aporte en arte, investigación y trabajo intelectual durante toda su vida, por el engrandecimiento del Ecuador. De igual manera, instituciones como la Academia Ecuatoriana de la Lengua habían tomado en cuenta estas asignaciones periódicas como base para la realización de eventos o para el mantenimiento de sus locales y equipos, así como para seguir contribuyendo al desarrollo cultural de la comunidad. Entonces el reclamo de Gonzalo Ortiz resulta muy pertinente en estos momentos en que el abandono estatal comienza a permear todas las instituciones y todas las áreas de la vida del país.

Sin embargo, es imposible impedir que vengan a la mente recuerdos de hace algunos años, pues no todas, pero sí algunas de estas personalidades e instituciones, incluido su mismo vocero ad hoc en el artículo, Gonzalo Ortiz, se erigieron no solo en entes afines, sino en defensores del sistema neoliberal ahora imperante, por oposición a la tendencia progresista que lo precedió hace ya casi una década, con la cual se manifestaron no solamente críticos, sino a veces francamente hostiles. Traicionando quizá su calidad de intelectuales, investigadores y gente que se guía por la razón más que por las bajas pasiones, se adhirieron al discurso de odio que denunciaba corrupciones sin pruebas con absurdos justificativos que torturaban la lógica, utilizaron calificativos como ‘el inmundo correísmo’, por citar solo uno, y se convirtieron en las puntas de lanza de ciertas ‘élites’ conservadoras amparadas en un discurso displicente y cargado de inquina gratuita.

Y es triste que, en el momento en que el odio se volvió un requisito sine qua non para formar parte de ciertas élites de cualquier tipo, tanto el articulista como algunos de sus defendidos hayan olvidado que el pago vitalicio para los ganadores del Premio Nacional Eugenio Espejo fue restituido y consolidado mediante el Decreto Ejecutivo 812, emitido por el presidente Rafael Correa el 26 de octubre de 2015, restableciendo la pensión mensual de 5 salarios básicos unificados. Así como es más triste aún que cuando se creó el Ministerio de Cultura, o cuando se favoreció la educación pública y la fundación y desarrollo de universidades especializadas en arte, ciencias de la vida y tecnologías no se hayan atrevido a resaltarlo, quizá porque su sentido de pertenencia a cierta clase social o su fidelidad a determinados grupos de poder los frenaban en seco.

En este momento, y ante una situación que amenaza con tornarse desesperada y desesperante, Ortiz señala, justamente, que es una cuestión de tratar a los artistas, investigadores, intelectuales e instituciones afines de acuerdo con la dignidad que su arduo trabajo les ha otorgado. Y así es. Sería absurdo estar en desacuerdo o criticar esa afirmación. Pero esa misma honestidad intelectual, y esa misma dignidad del trabajo por el arte, la ciencia y la cultura, debería conducir a aquellas personas a reconocer, si no a agradecer, aunque no sean afines políticamente, a quien sí trabajó por premiar su esfuerzo y a quien le deben, de alguna forma, la asignación de la pensión y otros beneficios que les niega quien algunos de ellos apoyaron, aunque haya sido por omisión, tal vez olvidando, en un momento de obnubilación, que mal paga el Diablo a quienes bien le sirven. 

NOTA FINAL: Es necesario aclarar que al día de hoy, 23 de marzo de 2026, aparentemente ya se han cancelado estos haberes, en algunos casos hasta con un año de atraso, eso sí.  



sábado, 28 de febrero de 2026

PUESTOS A IMAGINAR

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Se me hace difícil aceptar que Daniel Noboa haya ‘ordenado’ él solo el asesinato de Fernando Villavicencio. Y no es porque no lo crea capaz de la peor maldad. Es porque no lo creo capaz de un tipo de pensamiento tan complejo como el que debe requerir la mentalización, organización y estrategia necesarias para planear un asesinato en donde había que inculpar, además a quienes eran totalmente inocentes de él.

Aclaro otro aspecto: tampoco lo creo totalmente inocente del atentado. Recuerdo aquel tiempo previo a las elecciones después de la Muerte Cruzada planteada por Guillermo Lasso. Como siempre, el progresismo tenía fe. Dado todo lo que había pasado, era una extraña fe, basada en que sería suficiente con la institucionalidad que su gobierno había construido en la década anterior. Y quizás ahí estuvo el mayor error: en confiar. En ignorar las características del monstruo de cien mil tentáculos al que hay que enfrentar.

Quiero aclarar que todo lo que afirmo en este artículo es producto de mis especulaciones y suposiciones, y por lo mismo no puedo asegurar que así fue, solamente que, entre todas las posibles explicaciones que caben, esta propuesta podría también ocupar un lugar. Sin embargo, no me consta que haya sido así. Apenas lo imagino, como alguna escritora de novela negra que se basa en un recorte de periódico.

Había ocho candidatos para aquella elección. Siete hombres y una mujer, Luisa González, de la RC, la única con altas probabilidades de ganar. Los otros candidatos, todos con una intención de voto muy inferior a Luisa, eran: Fernando Villavicencio, Daniel Noboa, Otto Sonnenholzner, Xavier Hervas, Jan Topic, Carlos (que se hace llamar Yaku) Pérez y Bolívar Armijos. Todos ellos afirmaban disputar el segundo lugar, pues ira indiscutible que Luisa González se alzaría con el primero, e incluso existía la nada descabellada posibilidad de que lo hiciera en primera vuelta.

Si bien no acusaría directamente a Daniel Noboa de haber ordenado el crimen, tampoco me atrevería a decir que no tuvo nada que ver. Me explico: el panorama era complicado, pues es obvio que entre la codiciosa clase política ecuatoriana existe un pacto cuasi-sagrado para impedir el retorno de la Revolución Ciudadana al palacio de Carondelet. Y si tuviera una mente más fantasiosa, quizá pensaría que el pacto ha sido sellado con rituales de sangre o relacionados con las fuerzas oscuras del mundo; pero eso se lo dejo a quienes dan fe de la existencia de cosas similares o a quienes conocen del tema. Pero lo que creo es que todos los machos contrincantes de Luisa deben haber participado en la elaboración de por lo menos dos planes para cumplir con su objetivo, salvo, tal vez, Bolívar Armijos que se perfilaba como el más ingenuo o inocente participante en la contienda, y que parecía hacerlo de buena fe.

Ahora bien, mientras Luisa estaba punteando la intención de voto, había seguramente otro problema interno entre sus contendores, pues Fernando Villavicencio con toda seguridad conocía información, por decirla de algún modo, ‘incómoda’, de los otros participantes, o al menos de los mejor posicionados, así como del presidente saliente, Guillermo Lasso, sus vinculaciones con el narcotráfico albanés y otras actividades para nada santas, por muy santurrón que se presentara el personaje. Entonces es muy posible (insisto, no lo afirmo, lo imagino) que en ese team de candidatos formados más que para ganar para esquilmar los votos de Luisa e impedir el regreso de un estado de bienestar, se hayan establecido estrategias y sobre todo pactos, y quizás hasta pujas y sorteos para ver a quién le ‘correspondía’ llegar al Palacio Presidencial.

Y es ahí donde la figura de Daniel Noboa Azín, de bajo perfil (seguramente impuesto por ellos mismos o por el Departamento de Estado, que no debe haber sido para nada ajeno a estos procesos) comenzó a perfilarse como el elegido para ocupar el sitio que, de una u otra forma, le arrebatarían a Luisa González.

Ahora, aquí caben algunas elucubraciones más antes de seguir, pues, así como Luisa se constituye en el freno para la codicia al que no querían enfrentar, Villavicencio, con su información complicada sobre cada uno de ellos, los tendría amenazados o directamente extorsionados para que le otorguen a él el lugar codiciado por todos. Entonces, imagino (no afirmo, insisto) que los otros seis, o tal vez los otros cinco, excluyendo al bueno de Armijos, comenzaron a planear entre ellos cómo librarse de semejante dogal, y, pensando en el futuro y en quien aparentaría mejor que los otros, más visibles y locuaces, cierta ecuanimidad (después nos daríamos cuenta, ellos y nosotros, de que era una total ausencia de destrezas sociales y comunicativas) eligieron a Daniel Noboa como quien, en ausencia definitiva de Villavicencio, sería el elegido de los dioses para ocupar Carondelet y así poder seguir manteniendo los privilegios de clase que tanto les asusta, no perder, sino regular o disminuir, aunque sea en milímetros. Es posible también que, desde el grupo Noboa se hayan desembolsado grandes cantidades de compensaciones económicas para concederle al ‘Delfín’ ese codiciado lugar. Esto se unía además con la estrategia de achacarle el crimen a la RC con el contubernio de actores como la Asamblea y la Fiscalía General del Estado, lo cual haría de tales acciones el crimen perfecto o la matanza de varios pájaros de un tiro.

Es muy probable que entonces hayan continuado fingiendo que planeaban algo junto con Villavicencio, pero que, por otro lado, lo hayan excluido del verdadero plan para así poder urdir sus estrategias entre ellos y sacárselo de en medio.

Lo demás ya es historia conocida…



jueves, 25 de diciembre de 2025

CUÉNTAME UN CUENTO # 1: CANCIÓN DE NAVIDAD (CHARLES DICKENS)


Una historia que siempre me ha llamado la atención por su profundidad y polisemia es el cuento de navidad de Charles Dickens, mejor conocido como "Canción de navidad", publicado por primera vez en diciembre de 1843. De esta conocida historia se han editado innumerables versiones ilustradas, unas más infantiles que otras, y seguramente bastantes muy poco fieles al texto original. También se han producido obras de teatro, películas, comedias musicales, y un vasto etcétera de adaptaciones a diversos géneros y modalidades, por lo que narrar la historia podría resultar ocioso y repetitivo. 
 
Si bien Dickens, por mencionar una escuela literaria, es un autor perteneciente al Realismo, este relato presenta una serie de elementos fantásticos, unos quizá emparentados con la narrativa gótica y de misterio, y otros altamente simbólicos y alegóricos. Sin embargo, lo que llama la atención en relación con esta historia es que adelanta algunos elementos del cambio de paradigmas que se iniciaría en el pensamiento humano desde mediados del siglo XIX, y se desarrollaría a profundidad hacia finales de siglo y durante los primeros años del siglo XX. 
 
Lo primero que se nota en la historia es una no tan sutil crítica al sistema Capitalista que por entonces estaba en auge y eclosionaba gracias a las Revoluciones Industriales. Ebenezer Scrooge, el protagonista de la historia, es codicioso y avariento, llegando incluso a volverse ridículo con ciertas afirmaciones como la de que la ropa bastaba para proteger del frío y así evitar el gasto 'innecesario' en carbón. En este contexto, Dickens también alude a los derechos laborales, representados en la figura del secretario de Scrooge, Bob Cratchit, quien tímidamente insinúa una petición de un día libre y un aguinaldo, y solamente recibe negativas burlonas, al menos en un principio, lo cual nos hace odiar muy cordialmente a Ebenezer. A lo que va este artículo es a que en esa crítica no tan velada encontramos ya, tal vez en embión, las teorías sociaistas o incluso marxistas respecto de los derechos de los trabajadores.
 
Otro elemento llamativo es la presencia de elementos psicológicos y/o psicoanalíticos relacionados con las teorías de Sigmund Freud y Carl Gustav Jung que se acuñarían y se darían a conocer en las décadas siguientes a la publicación del cuento. Para empezar, en este relato se da, como en otros, una gran impotancia a los sueños, ya sea como una reelaboración de las experiencias de la vigilia, así como en su función compensatoria de señalar aspectos desatendidos de la vida y la psique de las personas, o incluso de predecir hechos futuros a partir de la reelaboración de lo que sucede en el presente. El fantasma de Marley se nos figura en mucho una alucinación relacionada con la culpa del personaje principal por su avaricia y falta de empatía, que con un verdadero fantasma, así como otras acciones o sucesos que podrían considerarse leves insinuaciones de actos fallidos. De igual manera, se valoran notablemente las experiencias de la primera infancia, los traumas por pérdidas infantiles, y también las imposiciones de la cultura y la sociedad por encima de los pensamientos y sentimientos de los seres humanos. 
 
Mención particular merece la aparición de los 'fantasmas' de las navidades pasadas, presentes y futuras, arquetipos que nos hacen pensar en seguida en el concepto junguiano del término: seres y experiencias representativas y altamente movilizadoras no solamente de los individuos, sino de la humanidad que comparte vivencias, dolores y aprendizajes como especie. De igual forma, los 'sueños' o experiencias oníricas del protagonista nos hacen pensar en el inconsciente colectivo y la importancia de los símbolos que en ellos aparecen. 
 
Si bien para mí es difícil comprender, y peor explicar la teoría de la relatividad del tiempo planteada por Albert Einstein, de alguna manera en esta historia el tiempo se vuelve relativo, al menos desde el punto de vista psicológico, pues al final del cuento todos, incluido Ebenezer Scrooge, pensamos que han transcurrido tres noches tan solo para enterarnos luego que en realidad ha transcurrido solamente un día, echando por tierra la percepción del tiempo lineal que parece la más lógica y plausible incluso en este tiempo de New Age y extrañas teorías pseudocientíficas. 
 
A veces, en conversaciones con amigos o con mis estudiantes, he planteado y sostenido que en la literatura, concretamente en las narraciones, se encuentran en embrión muchas teorías filosóficas o científicas que luego se manifestarán e incluso probarán desde otros campos del saber humano. Este aparentemente tierno y muy aleccionador relato clásico de la mejor literatura del siglo XIX es quizá una de las más palpables pruebas de que así mismo es. 
 
Les adjunto el enlace a la versión cinematográfica con George C. Scott y una pléyade de artistas de los años 70 y 80 del siglo pasado, mi favorita, aunque después hayan venido otras con más animación tecnológica y otros artilugios que, a mi juicio, nada le añaden a un guión magistral y una maravillosa y dramática actuación. 
 
Disfrútenla y feliz navidad.