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sábado, 28 de febrero de 2026

PUESTOS A IMAGINAR

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Se me hace difícil aceptar que Daniel Noboa haya ‘ordenado’ él solo el asesinato de Fernando Villavicencio. Y no es porque no lo crea capaz de la peor maldad. Es porque no lo creo capaz de un tipo de pensamiento tan complejo como el que debe requerir la mentalización, organización y estrategia necesarias para planear un asesinato en donde había que inculpar, además a quienes eran totalmente inocentes de él.

Aclaro otro aspecto: tampoco lo creo totalmente inocente del atentado. Recuerdo aquel tiempo previo a las elecciones después de la Muerte Cruzada planteada por Guillermo Lasso. Como siempre, el progresismo tenía fe. Dado todo lo que había pasado, era una extraña fe, basada en que sería suficiente con la institucionalidad que su gobierno había construido en la década anterior. Y quizás ahí estuvo el mayor error: en confiar. En ignorar las características del monstruo de cien mil tentáculos al que hay que enfrentar.

Quiero aclarar que todo lo que afirmo en este artículo es producto de mis especulaciones y suposiciones, y por lo mismo no puedo asegurar que así fue, solamente que, entre todas las posibles explicaciones que caben, esta propuesta podría también ocupar un lugar. Sin embargo, no me consta que haya sido así. Apenas lo imagino, como alguna escritora de novela negra que se basa en un recorte de periódico.

Había ocho candidatos para aquella elección. Siete hombres y una mujer, Luisa González, de la RC, la única con altas probabilidades de ganar. Los otros candidatos, todos con una intención de voto muy inferior a Luisa, eran: Fernando Villavicencio, Daniel Noboa, Otto Sonnenholzner, Xavier Hervas, Jan Topic, Carlos (que se hace llamar Yaku) Pérez y Bolívar Armijos. Todos ellos afirmaban disputar el segundo lugar, pues ira indiscutible que Luisa González se alzaría con el primero, e incluso existía la nada descabellada posibilidad de que lo hiciera en primera vuelta.

Si bien no acusaría directamente a Daniel Noboa de haber ordenado el crimen, tampoco me atrevería a decir que no tuvo nada que ver. Me explico: el panorama era complicado, pues es obvio que entre la codiciosa clase política ecuatoriana existe un pacto cuasi-sagrado para impedir el retorno de la Revolución Ciudadana al palacio de Carondelet. Y si tuviera una mente más fantasiosa, quizá pensaría que el pacto ha sido sellado con rituales de sangre o relacionados con las fuerzas oscuras del mundo; pero eso se lo dejo a quienes dan fe de la existencia de cosas similares o a quienes conocen del tema. Pero lo que creo es que todos los machos contrincantes de Luisa deben haber participado en la elaboración de por lo menos dos planes para cumplir con su objetivo, salvo, tal vez, Bolívar Armijos que se perfilaba como el más ingenuo o inocente participante en la contienda, y que parecía hacerlo de buena fe.

Ahora bien, mientras Luisa estaba punteando la intención de voto, había seguramente otro problema interno entre sus contendores, pues Fernando Villavicencio con toda seguridad conocía información, por decirla de algún modo, ‘incómoda’, de los otros participantes, o al menos de los mejor posicionados, así como del presidente saliente, Guillermo Lasso, sus vinculaciones con el narcotráfico albanés y otras actividades para nada santas, por muy santurrón que se presentara el personaje. Entonces es muy posible (insisto, no lo afirmo, lo imagino) que en ese team de candidatos formados más que para ganar para esquilmar los votos de Luisa e impedir el regreso de un estado de bienestar, se hayan establecido estrategias y sobre todo pactos, y quizás hasta pujas y sorteos para ver a quién le ‘correspondía’ llegar al Palacio Presidencial.

Y es ahí donde la figura de Daniel Noboa Azín, de bajo perfil (seguramente impuesto por ellos mismos o por el Departamento de Estado, que no debe haber sido para nada ajeno a estos procesos) comenzó a perfilarse como el elegido para ocupar el sitio que, de una u otra forma, le arrebatarían a Luisa González.

Ahora, aquí caben algunas elucubraciones más antes de seguir, pues, así como Luisa se constituye en el freno para la codicia al que no querían enfrentar, Villavicencio, con su información complicada sobre cada uno de ellos, los tendría amenazados o directamente extorsionados para que le otorguen a él el lugar codiciado por todos. Entonces, imagino (no afirmo, insisto) que los otros seis, o tal vez los otros cinco, excluyendo al bueno de Armijos, comenzaron a planear entre ellos cómo librarse de semejante dogal, y, pensando en el futuro y en quien aparentaría mejor que los otros, más visibles y locuaces, cierta ecuanimidad (después nos daríamos cuenta, ellos y nosotros, de que era una total ausencia de destrezas sociales y comunicativas) eligieron a Daniel Noboa como quien, en ausencia definitiva de Villavicencio, sería el elegido de los dioses para ocupar Carondelet y así poder seguir manteniendo los privilegios de clase que tanto les asusta, no perder, sino regular o disminuir, aunque sea en milímetros. Es posible también que, desde el grupo Noboa se hayan desembolsado grandes cantidades de compensaciones económicas para concederle al ‘Delfín’ ese codiciado lugar. Esto se unía además con la estrategia de achacarle el crimen a la RC con el contubernio de actores como la Asamblea y la Fiscalía General del Estado, lo cual haría de tales acciones el crimen perfecto o la matanza de varios pájaros de un tiro.

Es muy probable que entonces hayan continuado fingiendo que planeaban algo junto con Villavicencio, pero que, por otro lado, lo hayan excluido del verdadero plan para así poder urdir sus estrategias entre ellos y sacárselo de en medio.

Lo demás ya es historia conocida…



martes, 8 de julio de 2025

GARABATOS

El jovencísimo asambleísta Dominique Serrano, de apenas diecinueve años, fue sorprendido y grabado dibujando garabatos mientras la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional analizaba y debatía acerca del caso Progen. El escándalo no tardó en llegar por parte de los detractores del gobierno del nuevo Ecuador (ojo, grupo de detractores en el que me cuento).

Ahora bien, el escándalo se ha puesto a la orden del día con este suceso, pero yo recuerdo que muchas veces, en mis clases de universidad, dibujaba mientras tomaba apuntes, y no necesariamente desatendía ni me ausentaba mentalmente de la clase, sino que muchas veces aquellos ojos y otros garabatos que dibujaba me ayudaban a concentrarme más en el presente. Lo cual, por otro lado, es un recurso o técnica que algunos estudiosos del aprendizaje y del comportamiento humano avalan.

Lo escandaloso no es eso. Todos hemos garabateado en una reunión, y no necesariamente por estarnos aburriendo. Hay escándalos peores, y en el mismo cuarto, mientras un chico que aún no acaba de salir de la adolescencia está garabateando al mismo tiempo que los demás hablan y discuten un tema importantísimo. Y el primer escándalo es precisamente ese: que un niño de diecinueve años, que en ningún momento ha dado pruebas de más talento o super dotación que la de hacer videos en TikTok y la de repartir cartones con la imagen de su líder, esté ocupando muy orondamente una curul nada menos que en la Asamblea Nacional. Ese escándalo es mucho peor que el de ponerse a garabatear en una hoja de papel mientras se debate un tema equis o ye.

Está también el escándalo del ‘minuto’ de aplausos ante la recaptura, mejor dicho, entrega negociada de Fito y toda la parafernalia subsiguiente en la que incluso participaron algunos asambleístas de la Revolución Ciudadana. Y el escándalo de las mentiras encadenadas que acompañaron al suceso. Y el escándalo de la misma fuga y el año y medio que demoraron el recapturar al más popular y conocido de “Los más buscados”. Y los garabatos o caricaturas de sí mismos en los que se fueron convirtiendo todos los actores de este prolongado y desconcertante proceso, comenzando por el presidente Noboa, su ministra Mónica Palencia, hasta terminar con los garabatos de Loffredo y Reinberg diciendo y contradiciéndose en los diversos escenarios de la puesta en escena final.

El peor escándalo es cómo después de clavarle trece años ‘extras’ a Jorge Glas por el hecho de haber ‘impulsado’ la construcción de obras en el proceso de reconstrucción de Manabí, y por nada más, o por nada más que se pueda probar, la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional finja fiscalizar la evidente corrupción del actual gobierno, y tal vez por eso mismo, porque conoce el meollo del asunto, y porque sabe hacia dónde van las cosas, el joven legislador Serrano mejor se pone a garabatear en una hoja de papel, pues tal vez así se acallen los gritos de cualquier voz de la conciencia que se respete.

Otro escándalo es aquel de las leyes de supuesta “Solidaridad” (entre ellos), “Inteligencia” (léase ‘persecución’) e “Integridad pública” (entiéndase todo lo contrario), en donde solamente se consolidan la persecución política, el espionaje y la inestabilidad laboral como los signos y carismas más arraigados en este gobierno, así como lo fueron durante los anteriores, aunque sin aparato ‘legal’ que los sustente.

Y el escándalo supremo es que, aparte del ‘artista’ en la Asamblea Nacional también trabajen su madre y su hermano, o sea casi toda la familia viviendo a costa del pueblo ecuatoriano en un típico alarde de ‘viveza criolla’, mientras Diana Jácome, presidenta de dicha comisión, se duele del “bullyng” que se le hace al niño

Esos son los verdaderos escándalos de este gobierno y esta asamblea convertidos en garabatos de sí mismos, así como sus asambleístas alza manos que tienen prohibido hablar por si acaso vuelvan a decir ‘resolvido’ y otras perlas peores. Entonces, qué más da que un chico que no sabe qué hacer ni se halla cuando no está haciendo videos para redes o repartiendo cartones, se ponga a dibujar en un instante de aburrimiento. Eso es lo de menos.