lunes, 10 de julio de 2023
EL 'ORGULLO' HETEROSEXUAL
lunes, 24 de abril de 2023
CLAROSCURO
Hace cuatro años y medio tuve la suerte de asistir al encuentro de Literatura Infantil y Juvenil “Trompo”, en las instalaciones de la Universidad San Francisco de Quito y organizado por la gran profesora y experta en el tema Alejandra Zambrano. Fue un encuentro muy iluminador e interesante, en donde pudimos compartir con muchas personas dedicadas a escribir e ilustrar, editar y difundir libros escritos y hechos para niños y niñas y para jóvenes lectores.
También suelo utilizar con frecuencia los servicios de los Sistemas Médicos de la Universidad San Francisco de Quito, pues hay uno cercano al lugar en donde vivo, y, como lo he dicho en otra parte, allí me encuentro con gente de todo nivel social, aparte de que la atención está llena de calidez y consideración.
No puedo, entonces, renegar de la institución per se, pues me he beneficiado no solo de los dos ejemplos que cito, sino de otras actividades y eventos de innegable calidad. E incluso trabajé un corto tiempo como docente, antes de que comenzara la construcción de su campus actual.
Sin embargo, tampoco se puede desconocer algunos detalles acerca de su fundación y sobre todo de la ideología de su dueño y creador, que tal vez deslucieron de un proyecto cuya excelencia no dependió solamente de él sino del trabajo, inventiva, creatividad y dedicación de muchas otras personas.
Es turbia la obtención de los terrenos donde se sitúa ahora el campus. No está muy clara la situación impositiva del fundador y de la universidad. Incluso se afirma que con algún pretexto el doctor Gangotena ni siquiera pagaba las alícuotas del conjunto donde vivía. También recuerdo la época de su fundación, un tiempo en el cual en Quito había tres universidades como opción: la Central, la PUCE y la Escuela Politécnica Nacional. Por aquel entonces, en la década de los 80, la naciente Teología de la Liberación estaba siendo atacada, desde la misteriosa muerte del papa Juan Pablo I, por la actitud extremadamente conservadora de su sucesor, Juan Pablo II. Sin embargo, la doctrina de la opción por los pobres había calado hondo en algunos grupos de estudiantes de la PUCE que por fin encontraban en su fe una salida para sus ideales de cambio social y solidaridad humana. Es entonces cuando, oh sorpresa, aparece una universidad particular, privada y laica. Justo después de la represión del régimen Social Cristiano de Febres Cordero que había visto, entre otras cosas, alguna manifestación conjunta en su contra por parte de las tres universidades citadas, y se pudo notar que la religión no alcanzaba a frenar la inconformidad con el statu quo, como se había pretendido en los años 40, ante la combatividad de la universidad Central.
Más allá de lo que en sus aulas y campus se realizaba, el doctor Santiago Gangotena se caracterizó, en los últimos años, por un discurso excluyente y anti derechos. No comentaré lo de ‘longo cualquiera’ porque me parece que fue una trivialización bromista del discurso clasista de la clase alta quiteña, a la cual perteneció. Sin embargo, sí era preocupante escucharlo decir que solo quienes poseen propiedad privada debían tener derecho al voto, y que la educación no era un derecho, aparte del otorgamiento del doctorado Honoris Causa a Guillermo Lasso, dizque por la vacunación (¿a alguien más en el mundo se lo otorgaron, por el mismo motivo?), pero en el fondo la distinción se otorgaba por no ser Rafael Correa (otrora brillante profesor de la misma universidad, acuérdense).
En medio del desastre nacional, Santiago Gangotena olvida la civilizada conveniencia de cruzar por un puente peatonal y muere, irónicamente, atropellado por un bus interparroquial, típico transporte de los “longos cualesquiera”. Por cierto, el bus ya está localizado, y no sé si su conductor también, haciendo gala de una velocidad en el proceso que la familia de cualquier longo o longa ya se quisiera si le llega a suceder lo mismo.
Institución respetable, cuyo aporte a la sociedad y la cultura quiteñas no se puede negar ni desconocer, la USFQ siempre vivirá, sin embargo, bajo la sombra (en el sentido junguiano) de su fundador, que es a la vez la enorme y dañina sombra de los grupos excluyentes, manipuladores, racistas y clasistas que hoy por hoy detentan el poder en nuestro país.
sábado, 24 de septiembre de 2022
OTRO DOLOROSO ADIÓS
jueves, 7 de julio de 2022
"PALO PORQUE BOGAS, PALO PORQUE NO BOGAS", O LA PRENSA CORRUPTA TAMBIÉN MEMEA (NOS, DIRÍAMOS)
jueves, 19 de mayo de 2022
¿ES USTED IMBÉCIL?
No es la intención de esta pregunta ofender a nadie. Tampoco estigmatizar a ninguna persona o tendencia política. Más bien, se trata de constatar algo que las actuales autoridades del Ecuador, así como la prensa corporativa parecen dar por sentado: que no nos damos cuenta de nada, que no tenemos memoria y que por lo tanto no podemos comparar ni contrastar el pasado con el presente, y que se nos puede decir cualquier cosa porque igual nos la tragamos sin chistar. O sea, dan por sentado que la población del Ecuador sufre de imbecilidad crónica. Ahora claro, la pregunta cae por su peso: ¿hasta qué punto es la gente misma responsable de que se la tenga por tal?
Ciertas afirmaciones del presidente Lasso parecen venir de un desierto neuronal sin fin… e ir hacia otro igual. Por ejemplo, cuando llamó ‘gil’ a su antecesor, el inefable Moreno. O bueno, desde antes, cuando él y sus corifeos comenzaron a repetir aquello de ‘catorce años de correísmo’. Porque no es muy difícil darse cuenta de que los diez años anteriores al nefasto e incapaz régimen de Moreno no tuvieron nada que ver con los cuatro años siguientes. Para entenderlo, lo único que se necesitaba era tener ojos en la cara. Sin embargo, si es cínico y artero que hayan acuñado, entre medios y politiqueros aquella frase, y que la hayan comenzado a repetir como un sonsonete, más triste es que la población haya comenzado a canturrearla y a darla por verdad absoluta. Tampoco hace falta una memoria elefantiásica para recordar la complacencia de Lasso al corroborar, en una entrevista con Andersson Boscán, que Moreno había gobernado con su plan de gobierno. Y no es necesario esforzarse demasiado para recordar que uno de las más importantes secretarías de Estado, como es la de Economía, fue ocupada por un miembro de CREO apadrinado por el mismo Guillermo Lasso en persona. Entonces… ¿cuáles catorce años?
Igual ocurre con la letanía de la supuesta ‘corrupción del correato’. Sí, hubo casos de corrupción. Pero cualquier mente que funcione con un mínimo de normalidad puede comprender que si a alguien se le termina sentenciado por algo tan difuso y medieval como el ‘influjo psíquico’ es porque sencillamente no existe una sola prueba palpable de que haya delinquido de la manera normal. Es más, ni siquiera existen pruebas de que haya delinquido. ¿O creen que si en realidad se hubiera encontrado medio centavo de falla en las sesudísimas investigaciones, más allá de falsificaciones de cuadernos, videos trucados tan burdamente que cualquiera que no sea imbécil (y hasta algunos imbéciles) se da cuenta de la trampa, no le habrían caído con todo el peso de la ley? Y cuando se esgrimen estos argumentos, no falta el comentario absurdo: “Ningún ladrón da factura”.
Hace pocos días, en una entrevista con el periodista José Levy, Lasso afirmó, muy suelto de huesos, que la culpa de la crisis carcelaria que ya lleva más de trescientos muertos en unos cuantos conflictos durante los cinco años (ahí sí) de lassismo era culpa de ‘los dos gobiernos anteriores’. Y los acusó de permisividad y otras finas hierbas… Como para recordar sus viejos rencores infantiles, también metió en el mismo saco a Jaime Nebot. Sin embargo, basta con señalar que durante el Gobierno de Rafael Correa (los únicos diez años de correísmo real y efectivo) se crearon los Ministerios del Interior y de Justicia y se renovó totalmente el sistema penitenciario para que las acusaciones de Lasso hagan aguas por todas partes (obvio, en mentes normales), y que sus amenazas de enjuiciar a Correa, Moreno y Nebot resulten no solo ridículas sino estúpidas (para un conteo neuronal estándar, claro).
Hay muchos argumentos más al respecto. Aquí solo se ha hablado de los más contundentes y recientes. Sin embargo, y es lo más lamentable, el pueblo ha optado por no ejercer sus destrezas de razonamiento, y en un gran porcentaje ponerse a repetir los sofismas y falacias que tan alegremente recitan los medios y la partidocracia, y entonces, si le siguen tratando como si padeciera de imbecilidad crónica, no es solamente por la falta de respeto habitual en la canalla mediática, sino porque quizá se están dando motivos…



