lunes, 5 de febrero de 2018

cuando la gente aprenda a pensar


Dicen los conspiranoicos que una de las consignas de las sinestras fuerzas que pretenden mantener a la humanidad en la esclavitud es impedir que desarrollemos nuestra consciencia y que miremos la realidad tal como es, o lo más cerca posible de esa esencia. Pues si pudiéramos mirar los acontecimientos de la vida y sacar de ellos consecuencias y conclusiones lógicas adquiriríamos más consciencia y podríamos ser más libres. Tal vez por ahí va esa frase que se le atribuye a Jesís: La verdad les hará libres.

Estas mismas teorías (y no creo que anden muy descaminadas) sostienen que esa, la de anular nuestra capacidad de conocer, observar y entender la realidad desde una perspectiva inteligente y amplia, es precisamente la tarea de la gran industria del entretenimiento, sobre todo de cierta música, de ciertas películas y más que nada la verdadera intención con que se crearon primero la televisión y más tarde los teléfonos inteligentes.

Y es que hay sucesos y situaciones que parecerían obvias  no para una mente preclara, ni siquiera muy lúcida, sino para un razonamiento lógico bastante elemental. Sin embargo, al observar las actuaciones de ciertas personas, de ciertas comunidades e incluso de ciertos pueblos podemos advertir que es muy posible que el aparataje aludido por los conspiranoicos sea cierto.

Miramos por ejemplo las elecciones del día de ayer, domingo 4 de febrero, en donde la opción por el NO pierde con un honroso (dicen) 37% y la opción por el SÍ gana con un 63%. Perder es perder, aquí o en Marte. Y ganar también. Pero la pregunta es... ¿por qué perdió el NO? Los defensores de la opción contraria, y también algunos msericordiosos detractores, justifican esta pérdida como el rechazo a Rafael Correa, presidente de la República durante los diez años anteriores. Pero... ¿por qué el rechazo? ¿Por qué la mayoría de la gente votó por el NO?

Una de las primeras causas es que en el gobierno de Correa hubo actos de corrupción. Y está bien. Rechazar la corrupción es una actitud de gente decente y pulcra. Lo que no se logra comprender, aunque se traten de poner en juego todas las conexiones neuronales es: si tanto están contra la corrupción, ¿por qué votan por el SÍ, que es una opción electoral defendida por el inefable Abdalá Bucaram (posiblemente el gobierno más corrupto en toda la historia del Ecuador), Lucio Gutiérrez (el segundo lugar en lo mismo), Jaime Nebot Saadi (no solamente corrupto, sino torturador y asesino, aunque sea por complicidad ya que no consta por acción directa), Lasso, de ingrata participación por haber medrado, a través de actos de corrupción, de la crisis bancaria de fines del siglo pasado, y el mismo Lenin Moreno, quien llegó a ocupar la silla de Carondelet por medio de una sarta de mentiras que no son precisamente muestras de una gran virtud, y que no parece hacerlo por mera convicción, sino porque de alguna manera ha sido cooptado por otros poderes en la sombra, y de seguro no a través de actos íntegros y puros? Entonces, si sacamos cuentas, mirando el gobierno de Rafael Correa y haciendo simples operaciones matemáticas no entendemos realmente si se entiende qué es la corrupción, si hay casos de amnesia histórica, problemas aritméticos o qué mismo. Parecería que lo que les gusta es la corrupción selectiva. Porque si tanto odian la corrupción pues deberían votar a favor del menos corrupto (en caso de que lo haya sido), o anular el voto,pero... ¿votar por los más corruptos contra la corrupción del menos corrupto...? No se entiende, a no ser que les haya hecho falta más, quién sabe.

Otra de las causas que se barajan es que no quieren que nadie se eternice en el poder, entonces votan que sí para impedir, con retroactividad además, la sola postulación de Rafael Correa a la cadidatura para ser presidente de la república. La pregunta es... si no se le quiere reelegir, basta con no votar por él cuando se presente. Gente como Álvaro Noboa Pontón se postula cada vez que hay elecciones y nunca ha ganado. Es tan simple como eso. Y si por eso vamos... ¿se lo impedirán a Jaime Nebot, el eterno alcalde de Guayaquil?

Dicen que Rafael Correa era un tirano que cooptó todas las funciones del estado. Pero para contrarrestar esa barbaridad le dan el voto a quien no solo lo ha hecho, sino que se vale de algunas de ellas para meter miedo a quien se opone a sus planes y ejerce un poder perverso a todos los niveles sin que le tiemble la mano ni se le borre la sonrisa.

Una de las constantes críticas al gobierno de Rafael Correa fue que se despilfarraba dinero. Pues ahora no les importa que se dilapiden en una consulta popular absolutamente innecesaria alrededor de sesenta millones de dólares, y no solamente eso: que se propongan elecciones populares de los funcionarios del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social que cada vez que se efectúen le costarán al país igual, millones de dólares, cuando la cosa puede ser mucho más simple.

Y así. Podríamos seguir pregunta por pregunta, pero no es ese el objetivo de este artículo, sino reflexionar un poco sobre lo que nos puede estar pasando. Sabemos, por ejemplo, que los medios de comunicación están llenos de verdades a medias y mentiras completas, pero continuamos creyéndoles. Damos por cierto cualquier rumor y lo difundimos sin constatar la veracidad ni averiguar la fuente. Para dar fe de la veracidad de algo, decimos: "Salió en el periódico", o "Salió en la tele"... como si ignoráramos que ahí sale solamente lo que a alguien le conviene. Por alguna extraña deformación mental, los pobres piensan que si votan como los ricos tal vez les venga alguna buena fortuna, y ni siquiera se convencen de lo contrario cuando no solo que siguen igual de pobres sino que los empobrecen más.

Y para completar, también está esa peste del alma humana que es la ingratitud: quien recibió educación gratuita, útiles escolares, uniformes, desayuno escolar y transporte, todo gratuito, pero vota que no porque "Correa es prepotente". La mujer que pudo atender a su marido en un hospital de primera gracias a uno de los convenios con la seguridad social pública apoyados por el gobierno anterior, pero que se regodea con maldad al ver el agotamiento en la cara de Rafael Correa después de la derrota del no en las elecciones, y así, se podrían citar miles de casos.

Fue el presidente ecuatoriano que en los últimos cien años hizo la mayor transformación social y económica. Favoreció siempre a los más desposeídos. Siempre antepuso las necesidades de la patria a las suyas propias e incluso a su vida familiar. Buscó la reinstitucionalización y la reorganización del país aun a costa de graves y peligrosas enemistades. Se la jugó por la patria. Y se equivocó, claro, como todo el que pretende hacer algo de buena fe. Pero no sé si realmente un pueblo que a la hora de la hora prefiere favorecer a Lucio y a Bucaram, porque cree en las medias verdades mediáticas y las repite con acuciosidad de loro, se merezca la pena tanto esfuerzo.  

2 comentarios:

Anrub Jc dijo...

Saludos cordiales.
Felicitaciones por tan excelente anális, en mi opinión esta consulta popular fue la más innecesaria e inservible y la peor en la historia de nuestro país que he podido vivirla, el Sí gana, pero con un nivel de desentendimiento muy alto, un fuerte desinterés y total desconocimiento por informarse a fondo del contenido exacto de las preguntas en la mayoría de la población. Por otro lado, esas interrogantes que se canalizaron en la consulta, que según algunos grupos o gremios sociales dicen haber entregado por que según ellos, son la voz de un pueblo, es falso.
Esos simples requerimientos para mi son de obligatoriedad resolverlos desde el mismo gobierno y los representantes de la asamblea nacional, puede ser que me equivoque o no, el único objetivo o propósito, que persiguen nuestros actuales mandantes es no asumir responsabilidad política y luego recriminar a un pueblo aduciendo que quienes han decidido entre comillas “Democráticamente” han sido los ciudadanos, es así como han barajado siempre en la política ecuatoriana, los mismos de siempre.

Anónimo dijo...

Cuanta verdad tiene esta publicación los ecuatoriannos fueron viscerales y no cerebrales el momento de dar el voto sin pensar en un país y no en un solo ser humano pero como que se cumple lo dicho por nuestra santa quiteña que el Ecuador se acabará por los malos gobiernos que por desastres naturales.