jueves, 8 de febrero de 2018

por qué voté NO en la pregunta cuatro


Fue Dale Carnegie, el famoso motivador norteamericano, quien dijo una gran verdad respecto de ciertas conductas humanas, parafraseándola: "con mucha frecuencia las personas (y las instituciones, diríamos nosotros) tienen dos razones para sus acciones: la primera siempre apela a lo justo, lo noble y lo bondadoso; la segunda es la verdadera razón". 

Y esto se puede aplicar como anillo al dedo a la última Consulta Popular efectuada en Ecuador hace unos pocos días. Dijeron de todo: que la lucha contra la corrupción (con Abdalá Bucaram por delante), que la 'alternabilidad' (defendida a capa y espada por Jaime Nebot), que la introducción de nuevos cuadros en la administración de la cosa pública en Ecuador (tan nuevos como Enrique Ayala, Julio César Trujillo, León Roldós y la inefable embajadora de Vulgaria, Lourdes Tibán), que la naturaleza (asegurando concesiones mineras unos días antes de la consulta), y sobre todo colocando groseramente como un parapeto a los niños y a las niñas que han sufrido el horrendo crimen del abuso sexual, cuya peor expresión es la violación directa. 

Sabemos (no creo, sinceramente, que nadie lo ignore) que las verdaderas razones eran otras: la destrucción total de la institucionalidad creada por el gobierno de la Revolución Ciudadana, y la anulación de Rafael Correa como posible contrincante en nuevas elecciones per secula seculorum. Y también sabemos por qué: lo primero, porque ya llevaban demasiado tiempo sin poder hacer las cosas a su manera, y lo segundo, porque nadie, pero nadie, está capacitado para competir limpiamente con Rafael Correa en las urnas... y ganarle. 

Pero es concretamente a la pregunta cuatro, a la de la imprescribilidad de los delitos sexuales contra menores de edad, a la que me quiero referir, y me quiero referir a ella porque entre sus  líneas aparentemente sacrosantas se esconden unas cuotas de honda perversidad difíciles de alcanzar en una sola vida humana. 

Yo, lo confieso con dignidad y convicción, voté que NO en esta pregunta, al igual que en las otras. Y a los sobrevivientes del infarto que esta afirmación les puede haber provocado, les voy a explicar mis razones, si quieren leerlas: 

En primer lugar, no era necesario preguntarlo. Bastaba un decreto presidencial o un proyecto de ley para establecer la reforma legal correspondiente. El presidente Rafael Correa (sí, él, odiadores, ningún otro) ya había enviado a la Asamblea un proyecto de ley en donde se proponía que no prescribieran estos delitos durante cuarenta años, un plazo amplio y razonable, pero si no estaban conformes podían cambiar los cuarenta años por un "a perpetuidad" y ya. 

Lo segundo: la manipulación burda. La manipulación es una de las peores y más arteras herramientas que los seres humanos suelen emplear para conseguir lo que quieren. Es muy común entre toda la gente, pero su uso se da con mayor fuerza en personas con graves trastornos de neurosis, como los alcohólicos, los adictos e incluso en condiciones más graves y oscuras como la psicopatía. Y una de sus formas más perversas es pretender apelar a un sentimiento noble para conseguir un rédito personal. En este caso, aunque las verdaderas intenciones ya quedaron determinadas más arriba, la idea era hacer sentir a la población que votar por el SÍ en todas las preguntas demostraba bondad, nobleza, grandeza de alma, justicia... en fin; pero... 

... la pregunta, en sí, ofende. Si han observado con atención, cuando un miembro de una pareja le pregunta al otro "¿me quieres?", generalmente el preguntado reacciona mal. ¿Por qué? Porque solo dudarlo es ofensivo. Se supone que en estos casos el amor se debería dar por sentado. Igual, si preguntan a alguien, en circunstancias normales "¿quieres a tu mamá?" La misma pregunta es, por lo menos inoportuna. Preguntar a toda una población si quiere castigo ejemplarizador para los abusadores sexuales de menores de edad es ofender a esa población, en su mayoría al menos. ¿Cómo no va a querer? ¿Qué se está insinuando? Existen por lo menos dos posibilidades: o se insinúa indolencia, o se insinúa que esa misma población es abusiva con los menores en ese aspecto. En ambos casos, la pregunta es ofensiva. 

En cuarto lugar está el uso de algo sagrado para obtener réditos de otro tipo. Simonía, creo que se llama. O tal vez blasfemia. La integridad total de nuestros niños, niñas y adolescentes es algo sagrado, o debería serlo. Utilizarla con artería para mover a la población en favor de dos propósitos que nada tienen que ver con eso es jugar con algo que merece mucho respeto. Si realmente estuvieran tan interesados en darle una pronta solución al tema se habrían puesto manos a la obra agilitando y reformando el proyecto de ley y por otro lado creando todo el aparato de prevención y de apoyo necesario sin detenerse a "preguntar" a la gente demostrando que, o nos creen estúpidos, o lo son ellos. O las dos cosas.

En quinto lugar está la manipulación informativa, el acolite perverso de la prensa canalla, y perdón si alguien se ofende, pero en este rubro sí lo fueron. Nada más plantearse la pregunta comenzaron a buscar con palo de romero casos de abuso sexual e incluso hubo un crimen de dudosas características con el que pretendieron seguir manipulando la situación. Repregunto: ahora, que ha ganado el SÍ, ¿han vuelto a ver alguna noticia al respecto, o aunque sea el reciclaje de alguna información? Parecería que de un día para otro los violadores de niños se escondieron en las alcantarillas, se infartaron o simplemente nunca existieron, al menos no en la intensidad y cantidad con que pretendieron hacernos creer que obraban. Los medios se han olvidado por completo de ellos, aunque sigan yendo por sus fueros en otros aspectos de la misma consulta. 

Y en sexto lugar: el ejemplo. El presidente Lenin Moreno, aparente abanderado de esta causa, en la inauguración del ciclo escolar de la Sierra, en un conocido colegio capitalino, recordó con nostalgia su tiempo de adolescente, cuando se escapaba de clases para ver películas porno (uno de los principales métodos para abusar de niños y niñas así como para promover el tráfico ilegal de personas), o para, "disfrazado de viejo" siendo menor de edad, ir a buscar servicios de prostitución gratuita en el parque de El Ejido (a más de morboso, explotador y estafador ya desde chiquito); en otra fotografía se lo mira muy feliz dándose un 'pico' con una niña que no tendrá cinco años; y en la inauguración de un importante parque en la ciudad de Portoviejo dijo literalmente que una de las utilidades del parque era que "los niños y jóvenes puedan hacer el amor"... ¿los niños...? ¿con quién? Entonces, ¿quién es lo suficientemente ingenuo como para creer realmente que hay una buena intención detrás de esta pregunta?

Y para colmo, ahora, los defensores y nuevos acólitos de Moreno pretenden que quienes votamos por el NO en las siete preguntas nos sintamos culpables por haberlo hecho, particularmente en la pregunta cuatro. 

Si me preguntan, fuera de esta burda consulta popular amañada, si creo que los abusadores sexuales de menores de edad merecen un castigo ejemplarizador, digo que SÍ, claro. Si me preguntan si pienso que es necesario que toda la sociedad cree medidas de prevención y control para esta tremenda lacra social, vuelvo a decir que SÍ, por supuesto. Pero NO acepto que se dude de mi integridad, NO acepto tampoco que se juegue con algo tan sagrado como la integridad de nuestros niños, NO soporto que se me trate como a una imbécil porque NO lo soy, y puedo leer entre líneas sus sucias intenciones mejor de lo que creen, y NO me trago el cuento de la bondad de quién llegó al poder con engaños y nos sigue engañando sin la menor vergüenza cada vez que abre la boca, aunque sea para bostezar. 

lunes, 5 de febrero de 2018

cuando la gente aprenda a pensar


Dicen los conspiranoicos que una de las consignas de las sinestras fuerzas que pretenden mantener a la humanidad en la esclavitud es impedir que desarrollemos nuestra consciencia y que miremos la realidad tal como es, o lo más cerca posible de esa esencia. Pues si pudiéramos mirar los acontecimientos de la vida y sacar de ellos consecuencias y conclusiones lógicas adquiriríamos más consciencia y podríamos ser más libres. Tal vez por ahí va esa frase que se le atribuye a Jesís: La verdad les hará libres.

Estas mismas teorías (y no creo que anden muy descaminadas) sostienen que esa, la de anular nuestra capacidad de conocer, observar y entender la realidad desde una perspectiva inteligente y amplia, es precisamente la tarea de la gran industria del entretenimiento, sobre todo de cierta música, de ciertas películas y más que nada la verdadera intención con que se crearon primero la televisión y más tarde los teléfonos inteligentes.

Y es que hay sucesos y situaciones que parecerían obvias  no para una mente preclara, ni siquiera muy lúcida, sino para un razonamiento lógico bastante elemental. Sin embargo, al observar las actuaciones de ciertas personas, de ciertas comunidades e incluso de ciertos pueblos podemos advertir que es muy posible que el aparataje aludido por los conspiranoicos sea cierto.

Miramos por ejemplo las elecciones del día de ayer, domingo 4 de febrero, en donde la opción por el NO pierde con un honroso (dicen) 37% y la opción por el SÍ gana con un 63%. Perder es perder, aquí o en Marte. Y ganar también. Pero la pregunta es... ¿por qué perdió el NO? Los defensores de la opción contraria, y también algunos msericordiosos detractores, justifican esta pérdida como el rechazo a Rafael Correa, presidente de la República durante los diez años anteriores. Pero... ¿por qué el rechazo? ¿Por qué la mayoría de la gente votó por el NO?

Una de las primeras causas es que en el gobierno de Correa hubo actos de corrupción. Y está bien. Rechazar la corrupción es una actitud de gente decente y pulcra. Lo que no se logra comprender, aunque se traten de poner en juego todas las conexiones neuronales es: si tanto están contra la corrupción, ¿por qué votan por el SÍ, que es una opción electoral defendida por el inefable Abdalá Bucaram (posiblemente el gobierno más corrupto en toda la historia del Ecuador), Lucio Gutiérrez (el segundo lugar en lo mismo), Jaime Nebot Saadi (no solamente corrupto, sino torturador y asesino, aunque sea por complicidad ya que no consta por acción directa), Lasso, de ingrata participación por haber medrado, a través de actos de corrupción, de la crisis bancaria de fines del siglo pasado, y el mismo Lenin Moreno, quien llegó a ocupar la silla de Carondelet por medio de una sarta de mentiras que no son precisamente muestras de una gran virtud, y que no parece hacerlo por mera convicción, sino porque de alguna manera ha sido cooptado por otros poderes en la sombra, y de seguro no a través de actos íntegros y puros? Entonces, si sacamos cuentas, mirando el gobierno de Rafael Correa y haciendo simples operaciones matemáticas no entendemos realmente si se entiende qué es la corrupción, si hay casos de amnesia histórica, problemas aritméticos o qué mismo. Parecería que lo que les gusta es la corrupción selectiva. Porque si tanto odian la corrupción pues deberían votar a favor del menos corrupto (en caso de que lo haya sido), o anular el voto,pero... ¿votar por los más corruptos contra la corrupción del menos corrupto...? No se entiende, a no ser que les haya hecho falta más, quién sabe.

Otra de las causas que se barajan es que no quieren que nadie se eternice en el poder, entonces votan que sí para impedir, con retroactividad además, la sola postulación de Rafael Correa a la cadidatura para ser presidente de la república. La pregunta es... si no se le quiere reelegir, basta con no votar por él cuando se presente. Gente como Álvaro Noboa Pontón se postula cada vez que hay elecciones y nunca ha ganado. Es tan simple como eso. Y si por eso vamos... ¿se lo impedirán a Jaime Nebot, el eterno alcalde de Guayaquil?

Dicen que Rafael Correa era un tirano que cooptó todas las funciones del estado. Pero para contrarrestar esa barbaridad le dan el voto a quien no solo lo ha hecho, sino que se vale de algunas de ellas para meter miedo a quien se opone a sus planes y ejerce un poder perverso a todos los niveles sin que le tiemble la mano ni se le borre la sonrisa.

Una de las constantes críticas al gobierno de Rafael Correa fue que se despilfarraba dinero. Pues ahora no les importa que se dilapiden en una consulta popular absolutamente innecesaria alrededor de sesenta millones de dólares, y no solamente eso: que se propongan elecciones populares de los funcionarios del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social que cada vez que se efectúen le costarán al país igual, millones de dólares, cuando la cosa puede ser mucho más simple.

Y así. Podríamos seguir pregunta por pregunta, pero no es ese el objetivo de este artículo, sino reflexionar un poco sobre lo que nos puede estar pasando. Sabemos, por ejemplo, que los medios de comunicación están llenos de verdades a medias y mentiras completas, pero continuamos creyéndoles. Damos por cierto cualquier rumor y lo difundimos sin constatar la veracidad ni averiguar la fuente. Para dar fe de la veracidad de algo, decimos: "Salió en el periódico", o "Salió en la tele"... como si ignoráramos que ahí sale solamente lo que a alguien le conviene. Por alguna extraña deformación mental, los pobres piensan que si votan como los ricos tal vez les venga alguna buena fortuna, y ni siquiera se convencen de lo contrario cuando no solo que siguen igual de pobres sino que los empobrecen más.

Y para completar, también está esa peste del alma humana que es la ingratitud: quien recibió educación gratuita, útiles escolares, uniformes, desayuno escolar y transporte, todo gratuito, pero vota que no porque "Correa es prepotente". La mujer que pudo atender a su marido en un hospital de primera gracias a uno de los convenios con la seguridad social pública apoyados por el gobierno anterior, pero que se regodea con maldad al ver el agotamiento en la cara de Rafael Correa después de la derrota del no en las elecciones, y así, se podrían citar miles de casos.

Fue el presidente ecuatoriano que en los últimos cien años hizo la mayor transformación social y económica. Favoreció siempre a los más desposeídos. Siempre antepuso las necesidades de la patria a las suyas propias e incluso a su vida familiar. Buscó la reinstitucionalización y la reorganización del país aun a costa de graves y peligrosas enemistades. Se la jugó por la patria. Y se equivocó, claro, como todo el que pretende hacer algo de buena fe. Pero no sé si realmente un pueblo que a la hora de la hora prefiere favorecer a Lucio y a Bucaram, porque cree en las medias verdades mediáticas y las repite con acuciosidad de loro, se merezca la pena tanto esfuerzo.  

miércoles, 3 de enero de 2018

maría candelaria o el pecado de ser pobres


Dicen que Emilio, el 'Indio', Fernández, estaba enamorado de Dolores del Río. Es lo más seguro. Como muchos otros, entre ellos el gran Orson Welles. Dicen que por eso ideó para ella esta ingenua, bellísima y triste película. Dicen que escribió el guión en muy poco tiempo y que, obviamente, todo fue para darle a ella la oportunidad de lucirse y de brillar.

Esa es la leyenda.

Lo otro... lo otro es confrontar la historia de la hermosa y desdichada María Candelaria (Dolores del Río), esa joven pobre pero digna, que arrastra el estigma de ser hija de una prostituta y, por lo mismo, ella también es mal vista en el pueblo de Xochimilco, juzgada por la historia de sus ancestros antes que por su actitud inocente, recatada y sobre todo fiel al hombre que su corazón ha elegido, Lorenzo Rafael (Pedro Armendáriz). Esta relación provoca gran ira en el cacique del pueblo, don Damián (Miguel Inclán), quien, aparte de desear obsesivamente a María Candelaria, es el dueño de la tienda de abasto del lugar y es el encargado de distribuir la quinina, medicamento muy necesario en un lugar donde el paludismo era endémico. Al saberse rechazado por María Candelaria, don Damián comienza a chantajearla con una deuda que ella mantiene en la tienda. También se muestra hostil con Lorenzo Rafael y en general con todo el mundo, pues se lo caracteriza como un hombre mezquino y amargado.

María Candelaria y Lorenzo Rafael son dos personas solitarias que anhelan unir sus vidas en matrimonio. Ingenuos, bondadosos, trabajadores, viven en un medio indígena influido por los prejuicios respecto del 'deber ser' de las mujeres, sobre todo. Y por otro lado, la intensa belleza y el sereno porte de María Candelaria provocan la envidia de las otras mujeres del lugar. Como un símbolo de esa inocencia y al mismo tiempo de una humanidad que apetece el disfrute de la vida y el placer, crian una cerdita que, al crecer, les proveerá de un medio de vida decente y quién sabe si próspero. Pero María Candelaria tiene una deuda con don Damián, y este, herido en su orgullo por el rechazo, quiere embargarle la cerdita y así, de paso, dilatar el momento de la unión de María Candelaria con Lorenzo Rafael.

En el mismo pueblo vive un pintor (Alberto Galán) empeñado en retratar a las mujeres indígenas y, ante la belleza de María Candelaria, se interesa por pintar su retrato. Lorenzo Rafael, celoso, en un primer  momento se  muestra hostil con él, lo cual provoca temores en María Candelaria. Sin embargo, con el tiempo, y sobre todo al ver la actitud cordial del artista, comienzan a ceder en sus temores.

La historia se precipita cuando ella enferma de fiebres y don Damián se niega a proporcionarle la quinina poniendo como pretexto la deuda. María Candelaria empeora, y ante la cruel negativa del tendero, Lorenzo Rafael entra a la tienda por la noche para robar la quinina y, de paso, sustraerse un vestido para María Candelaria, sucesos que lo llevan a prisión.

En la desesperación ante el apresamiento de Lorenzo Rafael, María Candelaria acude a sus únicos amigos, el cura y el pintor, quien siempre admirado por su gran belleza pinta un retrato de ella desnuda, producto de su imaginación, porque María jamás accede a quitarse la ropa delante de él. Una vecina del lugar descubre accidentalmente el retrato, y corre a avisar a todo el pueblo que María Candelaria ha posado desnuda para el pintor, lo cual finalmente termina en el linchamiento y la muerte de la joven.

Hasta aquí, la historia, quizá con demasiado detalle. Sin embargo, sabemos que eso no es todo. La historia de María Candelaria, más allá del melodramatismo propio de la época de oro del cine mexicano, es la historia de la inocencia contra la prepotencia, de la humildad ante la arrogancia, de la pobreza frente a la opulencia, de la autenticidad del amor verdadero ante el poder usurpador. Es también un alegato contra el chisme y la mezquindad de las comunidades pequeñas y conservadoras, prestas a juzgar a sus integrantes a partir de las apariencias y de los prejuicios. Más allá de cualquier feminismo de barricada, la película de Emilio Fernández nos conduce hacia la verdadera valoración del alma de una mujer que, tal vez debido a la época, no se muestra combatiente y altiva, pero sí digna, fuerte y valiente ante su propia condición. Como todo héroe trágico, María Candelaria se yergue y cobra una dimensión épica ante sus perseguidores y asesinos, y como en toda tragedia, es su doloroso destino y finalmente su muerte la que le proporciona una grandeza humana por encima de la mezquindad de sus paisanos.

Como suele suceder en muchas historias, lo local se transforma en universal. En el bello escenario de Xochimilco, fotografiado por el gran Gabriel Figueroa, la extorsión inmisericorde del cacique, el miedo lambiscón de los esbirros, la injusticia, la prisión de Lorenzo Rafael y la lapidación de María Candelaria se vuelven arquetípicas y terminan reflejando las luces y sombras que se entretejen dentro de nuestras almas individuales y también en medio de los grupos humanos, escasamente atinados en el momento de valorar y comprender que lo que realmente tiene sentido y brillo se encuentra en el interior de las personas, siempre muy alejado del ruido y el oropel.

En estos días me ha sido dado ver por primera vez esta bella película. Y la he disfrutado, aunque al final haya terminado con un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos. No tanto de dolor. Tampoco de indignación (conozco a mi especie), sino de gratitud y emoción por el arte que toma el barro más sencillo y espeso y con él crea delicadas formas que remiten a lo más abyecto y noble que habita en los seres humanos, algo de lo que tal vez en la contienda política y los avatares de la supervivencia olvidamos demasiado seguido.

Y aquí les dejo la peli, porque si tienen un alma sensible de seguro la van a disfrutar...


FICHA TÉCNICA DE LA PELÍCULA
Título: María Candelaria
Año: 1943
Director: Emilio "Indio" Fernández
Guion: Mauricio Magdaleno y Emilio Fernández, sobre un argumento original de Emilio Fernández
Fotografía: Gabriel Figueroa
Reparto principal: Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Miguel Inclán, Alberto Galán, Margarita Cortés, Lupe Inclán, Rafael Icardo.
Premios: Palma de Oro en el festival de Cannes en 1946, y en el mismo año, un reconocimiento especial a Gabriel Figueroa por la calidad de la fotografía del film. 

domingo, 19 de noviembre de 2017

delitos de odio

Dibujo de Pavel Egüez en homenaje a Exequiel (Samuel) Chambers

Si veis un pájaro distinto,
tiradlo;
si veis un monte distinto,
caedlo;
si veis un camino distinto,
cortadlo;
si veis una rosa distinta,
deshojadla;
si veis un río distinto,
cegadlo...
si veis un hombre distinto,
matadlo.
Juan Ramón Jiménez

No quisiera decir nada que suene a lugar común. Nada que hiera la memoria de tu breve y aleccionador paso por el mundo. Nada que haga énfasis en el terrible momento del crimen que segó tu vida. No quisiera referirme al odio. Pero cómo, si fue ahí donde terminaron para ti las cosas en este mundo. Cómo no imaginar el pánico de tus últimos momentos, a manos de seres oscuros, tan oscuros y dañados que se ensañan de tal manera con alguien que solamente pretendía vivir a su manera. 

En otra parte dije que nunca te conocí. Y me habría gustado. Mis hijos te recuerdan (ahora con dolor, pánico e indignación) como alguien 'buena onda', que jamás tuvo un gesto de rechazo ni de daño hacia nadie. Solamente eras un niño sabio que había aprendido a vivir de un modo mucho más sano y respetuoso de la naturaleza y de los seres que otras personas. Te evoco como el Arcano 0 del Tarot, con todas las ganas de comenzar a estudiar Agronomía, feliz con la vida, llevando tu arte en un pequeño hatillo y seguido por uno de tus perritos a quienes tanto querías, como dicen. 

Me pregunto, ¿dónde estábamos todos cuando la más abyecta forma de odio se cernía sobre ti? ¿Tu familia, tus amigos, quienes decían amarte? Cada uno en lo suyo, supongo. En lo nuestro. Discutiendo por temas de política, tal vez. Procrastinando en las redes. Tratando de 'avanzar' en el éxito, en los negocios, en lo que sea. Pagando deudas, o ahorcados por ellas. Contaminando. Llenando este planeta de basura. Todas cosas con las que tú no quisiste contribuir, y no solamente en el discurso diario, sino atreviéndote a hacer realidad las normas de tu consciencia, de tu avanzada y elevada consciencia. 

Mientras esta ciudad se enteraba horrorizada de tu martirio, alguien denunciaba a alguien por un supuesto 'delito de odio'. Más allá de ser partidaria o no del acusado, obviamente la persona que ponía la acusación no tenía la menor idea de hasta dónde puede llegar el delito de odio. 

Tú sí. Tu cuerpo vejado y mutilado, sí. Y tu alma que de seguro ya ha trascendido hacia mejores regiones, también. Odio por no ser lo que el sistema dicta. Odio por ser demasiada luz anclada entre los reinos de la oscuridad. Odio por la autenticidad de tu amor, que nos entrostra todas nuestras pequeñas miserias. 

Me habría gustado conocerte, Samuel. Aunque ahora mi corazón estaría muchísimo más lastimado de lo que ya está. Sin embargo me habría contado entre aquellos privilegiados seres que pudieron sentir de cerca tu buena vibra, tu generosidad, tu amabilidad y la sencillez con que encarabas la vida que habías escogido en este mundo fatuo y deleznable. Ojalá a pesar de mi edad pueda aprender de tu ejemplo de vida y autenticidad y así homenajearte de la mejor manera posible.

Sé que las palabras no sirven de mucho, pero quisiera pensar que algo hacen, así como me gustaría saber que tras ese breve momento de horror que terminó con tu existencia física se te han abierto las puertas de una eternidad maravillosa, repleta de paz y luz para tu almita inmortal. Y me gustaría decirte, como el poeta cuyas líneas abren este pequeño y pírrico homenaje: 

lo que seas, que eres
distinto
(monte, camino, rosa, río, pájaro, hombre):
si te descubren los iguales,
huye a mí,
ven a mi ser, mi frente, mi corazón distinto.

domingo, 29 de octubre de 2017

el peor de los pecados

Las élites no perdonan. Así de simple. Desde que el mundo es mundo, los dueños de todo (vaya uno a saber cómo lo obtuvieron) son implacables con aquellos que pretenden redistribuir las correlaciones de fuerzas sociales. Se la han pasado toda la historia de la humanidad, siglos más o menos, castigando con brutalidad variable a quienes pretendan que alguna vez los de abajo puedan tener oportunidades. Como cuentan con recursos, no escatiman en utilizar lo que sea para impedir este tipo de transformaciones. 

Ahora bien, claro que su discurso es otro: hablan de libertad, hablan de trabajo, hablan de oportunidades iguales para todos. Pero al hacer esto lo único que están probando es que tras eras y eras de mentir cada vez lo hacen mejor. 

Tienen, además, la sartén por el mango, y acólitos en puestos claves, ya lo descubrió un italiano inteligente hace casi un siglo: predicadores que satanizan a la política pero que cada vez que pueden meter cuchara en el tema lo hacen con todo el corazón, pseudo educadores que se dicen de 'izquierda' pero que desde que se tiene memoria han terminado votando por la derecha, y sobre todo medios de comunicación que van en dos vertientes: el embrutecimiento de las masas por un lado, y por otro la mentira selectiva. 

Estos últimos son los peores. Están bien aceitados, y se encargan de posicionar mentiras asquerosas como sacrosantas verdades. Aparte de que manipulan y seleccionan la información de acuerdo con las más protervas intenciones: ellos, mejor que los jueces, definen quién es inocente y quién es culpable. Ellos sentencian, opinan, establecen las agendas y ponen sobre la mesa las cartas que se tienen que jugar. Ellos son juez y parte de todos los procesos. Cuando les conviene, se vuelven víctimas y convierten en amenaza de muerte cualquier parlamento de algún indignado; pero la mayor parte de tiempo son verdugos: groseros, maleducados, displicentes, dignos voceros de quienes permanecen en la sombra dictando sus agendas y premiando su divorcio con la verdad. 

El peor de los pecados, para esta gente, es pretender mejorar las condiciones de vida de los pobres, intentar volver más justa la distribución de oportunidades y privilegios. Bueno, no el peor: el peor, hablando en plata, como dicen por ahí, es conseguirlo. Como fieras hambrientas, ellos y sus acólitos intentan despedazar a quien lo haga desde todos los frentes posibles. Y si alguien lo logra, se acurrucan en la sombra para planear la destrucción y volver a detentar el poder. No importa el costo. Lo estamos viendo. Cómo alguien se atreve a confrontarlos, a señalarles sus errores, a poner en evidencia sus falacias, su procacidad, la podredumbre de sus almas. Cómo cualquier 'muerto de hambre' (lo han dicho) aspira a gobernar en lugar de sus 'notables' o sus próceres. Acabarán con él o con su obra a costa de lo que sea. No importa a quién tengan que comprar (de hecho, cuentan con todo el dinero del mundo, y es literal). No importa si tienen que poner a cualquier fantoche como presidente de la república para lograrlo. Mentir es su más grande destreza. Sobornar su mayor éxito. Enseñorearse ilegítimamente de lo que es de todos, su finalidad última.

domingo, 15 de octubre de 2017

con mis hijos no te metas


Es de suponer que de todas las personas que marcharon el día de hoy con la etiqueta #ConMisHijosNoTeMetas tal vez no han visto la película Duda, o la película Spotlight, ambas galardonadas por la Academia de Hollywood y que abordan el espinoso tema de la pedofilia al interior de la iglesia católica. O si las llegaron a ver, no las comprendieron por ningún lado. Es de suponer también que no conocen algunos episodios de la propia historia de su religión, en donde el horror muchas veces se vuelve patente hasta colindar con la repugnancia. 

Sin embargo, estas personas de buena voluntad marcharon hoy por algunos motivos. Entre los más importantes se sitúa un tema absolutamente imaginario: la supuesta imposición de lo que ellos llaman 'ideología de género'. Y según ellos mismos, la ideología de género consiste en negar la intención de Dios de crear al ser humano como hombre y mujer y, a partir de eso, proponer un montón de preversiones que para nada existirían si una parte de la gente no se hubiera dado cuenta de que, más allá de lo biológico, también se crean constructos sociales, culturales e incluso religiosos (sobre todo religiosos) relacionados con el desempeño de cada individuo en relación con los estereotipos impuestos a su sexo. 

Entonces resulta que marchan por algunas cosas relacionadas con esta supuesta 'aberración'. No me referiré a todas, sino a algunitas, que son las peores o las que se caen más de su peso: 
  • Bueno, la principal: la famosa ideología de género. La tal ideología de género es una invención de la iglesia católica y de otras denominaciones cristianas. Es decir, son las iglesias cristianas sus creadoras. Critican la aparición de lo que en ámbitos académicos de las ciencias sociales se llama los "estudios de género", y que están destinados a explicar las implicaciones culturales y sociales de las divisiones de roles de género en relación con el sexo biológico. Según los marchantes, se nace hombre o mujer, y punto. Posiblemente incluso nieguen realidades biológicas como aquella de los seres que nacen con una trisomía del tipo XXY, y que viven en su cuerpo la realidad del hermafroditismo o la presencia completa de los dos sexos. 
  • Se niegan, por otro lado, a la presencia de ciertos temas en la educación formal, y de ahí viene el título y la etiqueta de su famosa campaña: #ConMisHijosNoTeMetas. No quieren que en ámbitos escolares se hable de una serie de temas que detallaremos a continuación: 
    • La educación sexual. 
    • El placer ídem. 
    • Las diferentes orientaciones (no gustos) sexuales, más allá de la normatividad héterosexual. 
    • Los derechos de las personas LGBTI. 
    • Los métodos anticonceptivos de todo tipo. 
    • El aborto, sobre todo si no es voluntario.   
    • Otras implicaciones tales como el matrimonio igualitario o la adopción por parejas del mismo sexo.
  • Una pregunta que cabe en este punto es: ¿por qué estas familias no escogen para sus hijos colegios del Opus Dei o similares en donde simplemente, desde una estructura interna, no se imparten los conocimientos que ellos tanto temen. ¿Y qué hay del respeto hacia los padres que quieren que sus hijos SÍ aprendan los conceptos estigmatizados por la Iglesia Católica y otras denominaciones cristianas? ¿Adónde los llevan, si lo que se pretende es una prohibición y un ocultamiento?
  • Se dice que Jesús alguna vez sentenció: "La verdad os hará libres". Sin embargo, para invitar a su marcha y para posicionar sus ideas, los activistas contra la supuesta "Ideología de género" posicionan de entrada algunas falacias: 
    • Se comienzará a distribuir preservativos y otro tipo de métodos anticonceptivos en las escuelas y colegios. 
    • Existe lo que ellos llaman "gustos sexuales". Es decir, la orientación sexual se puede escoger. No es así. Así como nadie ha escogido ser héterosexual, tampoco nadie ha escogido ser homosexual. Simplemente son circunstancias que se dan, incluso más allá del sexo biológico y que tienen más que ver con las identidades de género (no ideologías).  De lo que se trata es de propiciar el respeto a la diversidad, no más...
    • La orientación sexual se puede revertir. 
    • Se impondrá de modo burdo y grosero a los niños el uso de métodos anticonceptivos. 
    • Se obligará a los niños a estar de acuerdo con todo lo anterior. 
El detonante de esta marcha no es otro más que la presentación de un proyecto de ley relacionado con la violencia contra la mujer. Es decir, hilando fino, podríamos inferir que todos estos marchantes están a favor de los comportamientos violentos de los machitos de nuestra sociedad contra las mujeres que de un rato a otro se han negado a seguir siendo sumisamente maltratadas, ignoradas, no tomadas en cuenta o incluso asesinadas. 

Llama la atención por otro lado, que estas bondadosas almas jamás hayan organizdo una marcha, por ejemplo, para pedir cuentas a tantos clérigos que han abusado de niños y niñas en las iglesias, en las catequesis o en otras instancias religiosas, amparándose en su supuesta autoridad moral y, en últimas, abusando de su espurio poder eclesiástico. Tampoco han marchado, al menos que se sepa, en contra del femicidio, que solo en el Ecuador, en lo que va del año ya bordea el centenar de víctimas. 

Cuando se mira el rótulo #ConMisHijosNoTeMetas, agresivo, duro, se piensa que de seguro es contra el abuso sexual infantil. Pero no, no hay tal. Lo que quieren es que sus hijos no tengan ni siquiera la básica información suficiente como para protegerse de esas y otras plagas.

Bueno, ahí les dejo par videos para que vean más o menos de lo que va... 



miércoles, 4 de octubre de 2017

historias de traición


Fue Augusto Monterroso, ese gran escritor guatemalteco, quien dijo que la doctrina de Jesús había sido tan grande, tan profunda, tan revolucionaria y transformadora... que hubo que crear la iglesia católica para impedir que se cumpliera. Y más allá de las creencias particulares en relación a la existencia histórica real del arquetipo cristiano, podemos decir que, tanto si existió como personaje histórico real, como si solamente quiso representar a través del héroe solar la lucha por el desarrollo espiritual, así mismo fue, porque seguramente nada se opone más a la doctrina de amor, paz, lógica humana y ética que las iglesias institucionalizadas que dicen seguir la letra de los evangelios. 

Suele suceder, aunque no con la frecuencia deseable, que cada cierto tiempo aparece un líder transformador, generalmente de estructuras sociales o religiosas opresivas o con otro tipo de taras. Obviamente, la tarea nunca es fácil, porque además se echa encima a quienes detentan el poder y corren el riesgo de perder privilegios, y si algo no perdonan las élites espurias es que alguien se meta con ellas. Sin embargo, y siguiendo la sentencia de Monterroso en relación con la doctrina de Jesús, resultaría muy impopular oponerse directamente a doctrinas y acciones tan lógicas y a la vez novedosas, entonces los poderosos, que no se encuentran precisamente en sitios de poder por la transparencia de alma o por la humildad de su espíritu, realizan una jugarreta de todo punto de vista perversa: inventan cualquier cosa para destruir al líder innovador, y luego se abanderan con la misma causa, llámese amor al prójimo, justicia o revolución ciudadana, y a partir de allí comienzan a hacer toda clase de tejemanejes para recuperar las posiciones corruptas que habían perdido. Y todo eso -cáiganse- sin perjuicio de que puedan seguir construyendo iglesias y monumentos y cantando loas al mártir que ellos mismos (u otros muy similares) crucificaron o destruyeron.

Porque, ¿qué ha sido a lo largo de la historia la iglesia católica sino un instrumento de perpetuación de una tiranía enfermiza y una defensa de los poderosos que no vacilaba en ajusticiar a sus detractores por el amable método de asarlos vivos cuando osaban contradecir la mínima cosa?¿Y qué es la estructura jerárquica católica y la actitud de muchos de sus conservadores fieles sino una burda reproducción de las reprochables conductas farisaicas que tanto criticó Jesús en su tiempo, si es que realmente existió? 

Hoy en día, en Ecuador ocurre algo parecido: alguien que ganó las elecciones posicionando un discurso en el que ofreció continuar con el proyecto de la Revolución Ciudadana en este mismo momento les está entregando, en bandeja de plata, el país entero en peso a sus detractores: medios de comunicación privados, partidocracia, banqueros... y cada vez que puede hace declaraciones en contra de quien lo candidatizó e incluso de quienes votaron por él. 

La traición es evidente, y la realidad es que actualmente el país se encuentra secuestrado por una banda de dobles agentes taimados y mentirosos. Sin embargo, cada vez que pueden, le enrostran a la gente ser fieles a los principios de la Revolución Ciudadana. Evidentemente, sus acciones son absolutamente contrarias a los principios de este proceso político. Sus aliados más cercanos son no solamente los recalcitrantes enemigos del proceso y de su líder, Rafael Correa, sino además gente de la calaña del inefable Abdalá Bucaram, quien cuando fue derrocado salió del palacio de Carondelet llevándose dinero en efectivo en sacos de yute, o del indescriptible Lucio Gutiérrez, el rey del más grosero nepotismo, por poner dos ejemplos, pero ellos, haciendo gala de un cinismo incalificable, sostienen que su norte es la lucha contra la corrupción. Hablan de que ahora ya existe en el país libertad de expresión, pero no existe un solo medio que disienta de la información oficial, y no porque todos estén de acuerdo, sino porque en los ex medios ex públicos incluso está prohibido mencionar el nombre de Rafael Correa bajo pena de despido, y además se han cerrado al público los micrófonos de la Radio Pública para que la gente no pueda expresar su descontento. Hablan de una independencia de la justicia, pero es más que obvio que las últimas acciones de esta función se han apegado al libreto oficial olvidando cualquier transparencia posible.

Cabe decir, entonces, que la doctrina de Rafael Correa fue tan renovadora, tan transformadora y efectiva, que hubo que hacer algo así como dejar Alianza País en las arteas y cínicas manos de Lenin Moreno para impedir que su labor continuara. 

Y en esas estamos...

lunes, 18 de septiembre de 2017

la mujer del césar




Boltaire inauguró el año lectivo de la Sierra y el Oriente con un simpático discurso en el colegio Nacional Mejía. Dijo muchas cosas, pero de entre ellas sobresalieron un par que obligan a hacer un alto y cuestionarse un poco la realidad y la pertinencia de sus afirmaciones. 

Con cierta nostalgia, recordó sus años de colegio, transcurridos en el mismo establecimiento que lo acogía para la inauguración del año lectivo 2017-2018. Recordó que en aquel entonces estaban obligados a vestirse como adultos, aunque todavía no lo fueran, y recordó que en aquel tiempo, así, 'disfrazados de viejos', solía escaparse al conocido cine Hollywood, en el centro de Quito, para ver películas pornográficas, o tres equis (XXX), que es el género en el que ese cine se ha especializado desde siempre (salvo en la Semana Santa, en la que presentaban, en funciones especiales, El Manto Sagrado, pero a esa función no asistía Boltaire, seguro). No contento con el relato, ponderó la calidad de ese género con una exclamación: "¡Qué películas!" Luego también habló, ambiguamente, de “la primera sartada”, y mencionó la idea de que los jóvenes iban “a procurar que sea gratis aquello por lo que los viejos pagaban”.  

Es verdad que a veces ciertas alusiones pueden provocar algún tipo de cercanía desde el público, al comprobar la humanidad de sus autoridades. Pero… ¿tiene uno que mostrarse tan ‘humano’? 

No hay que olvidar que la inauguración de un año lectivo es un evento educativo y que las palabras de los mayores en tal momento deben sobre todo impulsar actitudes de integridad y otros valores humanos que se pretendería impartir como parte de los ejes transversales de un currículum que busca formar mejores personas. 

Unos días antes, Boltaire había ido personalmente a la Asamblea a presentar, con bombos y platillos y con una cobertura mediática inusual, un proyecto de ley para prevenir y castigar severamente el femicidio. Pero luego, en un ámbito público y sobre todo ante un auditorio mayormente adolescente, habla de su afición juvenil por el cine porno y, casi nada sutilmente, de su acercamiento a la prostitución. Ambos, cine porno y prostitución, son instancias en los que el cuerpo de la mujer se cosifica, que favorecen la hipersexualización en edades tempranas, que se relacionan con la trata de blancas, y que resultan altamente humillantes (cuando no peligrosas y potencialmente letales) para la mayoría de mujeres que se involucran en ellos. 

Decían los antiguos romanos que la mujer del César no solamente debe ser virtuosa, sino parecerlo. De igual forma, hay relatos, comentarios y chistes que funcionan mejor casa adentro. Que no son para nada convenientes ni ejemplares para quienes están por iniciar una nueva etapa en su vida educativa. No solo se trata de no matar a las mujeres como un repudiable hecho directo. También se trata de no involucrarse (ni de broma, y peor ponerlas como ejemplo frente a adolescentes en formación) en conductas que humillan y degradan lo femenino, tanto en su cuerpo como en su integridad emocional, por muy buena que haya sido la película.

martes, 8 de agosto de 2017

cuestión de fe


El alcalde Mauricio Rodas no da lo que se dice una buena razón. Aduce vagamente cuestiones administrativas, patrimoniales, una mezcla de conceptos que ni siquiera parece entender bien, antes de dictaminar que se eche cal encima del mural llamado Milagroso Altar Blasfemo del colectivo artístico boliviano Mujeres Creando y que, en algo que parece una burla, se exponga una fotografía del mismo en La Casa de Las Tres Manuelas. El que sí da razones aparentemente más coherentes, aunque no necesariamente válidas, es el concejal Marco Ponce, quien incluso pide la cabeza de la directora del Centro Cultural Metropolitano. Y por suerte vivimos en el siglo XXI, porque unas centurias antes habría pedido que la quemen en la hoguera a ella y a todas las mujeres que en doce escenas representan, de modo irreverente, sí, un poco procaz, también, pero bastante estético, el sentimiento que provoca el peso de una institución en sus líneas generales tan misógina y represiva como lo ha sido la Iglesia Católica durante la mayor parte de su historia. 

Pero los cuestionamientos no vienen del concejal Ponce, sino de más atrás. Y claro, se adivina: de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, esa noble institución que no manifiesta ninguna preocupación pública ante la noticia de que diecinueve sacerdotes han sido asesinados en México bajo el gobierno de Peña Nieto, por el narco y otras instituciones igual de respetables, pero que vive pendiente de cualquier desliz, por doméstico que sea, cuando de censurar temas políticos o artísticos en el paisito se trata. 

Han dicho que el mural ofende a Dios. Que 'lastima' la fe de la mayoría de la población ecuatoriana. Y en seguida vienen a mi memoria las palabras del maestro Fernando Vallejo en las páginas iniciales de su magistral crónica histórica La puta de Babilonia cuando se refiere a la Iglesia Católica: "la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de culto donde no manda". Porque durante muchos años la Iglesia Católica se dedicó a ofender a todos los demás dioses de las demás religiones que pretendieron cruzarse por su camino con algún riesgo de su poderío. Y no los ofendía pintando murales un poquito procaces, no: los ofendía incendiando sus templos, destruyendo sus imágenes con saña, prohibiendo la mención de su nombre, pasando a cuchillo, a espada o a fuego a sus creyentes. Sin embargo, se rasga las vestiduras ante un simple mural en donde se exponen unas cuantas escenas y, en últimas, que si no se desea mirar, no se lo mira. 

El mural ofende a Dios, arguyen. En el supuesto no consentido de la existencia de un Dios de las características del Dios católico y cristiano, ¿se ofende? ¿es suceptible de ser ofendido? Según algunas teorías, nos puede borrar de la faz de la tierra de un solo plumazo... pero no es él precisamente quien echa cal sobre el mural de la discordia. Según otras teorías, es todo amor, misericordia y comprensión, sabe lo pequeños que somos y siempre está ahí para acogernos en su seno. Entonces nada lo puede ofender. 

Por otro lado, no se sabe si llegue o no a lastimar la fe de la mayor parte de la población ecuatoriana. Y no porque esa sea una fe sensible o frágil (aunque si se lastima por algo así, capaz ni siquiera es una fe). Sino porque, en una ciudad en donde casi nadie visita los museos y hay que suplicar por la asistencia a los eventos culturales incluso de los estratos medios y altos, lo más plausible es que, si no le daban tanta bola, la mayoría de la población quiteña ni siquiera se habría enterado de la existencia del mural. Peor lastimado por lo que en él se muestra. 

Pero esos temas, diríamos de lógica formal y espiritual no lo son todo. Están también las violaciones detrás de la acción. Y la primera violación es la de un concepto que deberíamos haber respetado desde el triunfo de la Revolución Liberal pero no somos capaces de hacerlo: el concepto de ESTADO LAICO. El estado (llámese gobierno central, municipio, cabecera cantonal o junta parroquial) debe mantenerse al margen de cuestiones religiosas. No le está permitido censurar las creencias de diversa índole ni sus manifestaciones mientras no alteren el orden público. 

Para peor, el mural cuestiona los reales abusos de la Iglesia Católica a lo largo de la Conquista de América, historia que resulta ocioso repetir por lo conocida y verídica. No se puede tapar el sol con un dedo y negar lo que sucedió. Y por otro lado, es un colectivo de mujeres, entonces es peor aún, pues la misógina institución mueve sus hilos en esa dirección. 

En algún momento del anterior gobierno, a través de sus voceros, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana lamentó (como un montón de gente que a cada rato decía lo que le daba la gana) que en el país se hubiera visto restringida la "libertad de expresión". No era tan así. Pero ahora, con cada paletada de cal que ha caído encima de un trabajo artístico y creativo, expresión de siglos de sufrimiento, se  ha irrespetado a ese sufrimiento y a sus víctimas, y se ha glorificado una vez más la estulticia, la represión ideológica y religiosa, el machismo, el sectarismo, mientras se insultaba la creatividad, el arte y la 'Libertad de Expresión', tan ardientemente defendida según su propia conveniencia por los principales hechores de este reprochable acto de censura.

jueves, 6 de julio de 2017

usted


Se puede lo que se hace
Julio Cortázar

Entre muchas otras cosas, usted se convirtió en un excelente espejo de lo que somos. Cuando lo elegimos por primera vez tal vez no nos dimos cuenta de lo que estábamos haciendo, y muchos se fueron ‘arrugando’ por el camino, porque cada uno encontró en usted aquello que podía reflejar y mirar. Y no les gustó lo que veían.
En otra parte dije que se equivocó. Obvio. Por experiencia sé que solo quien hace algo se equivoca. Y que es equivocándonos como aprendemos quienes tenemos la buena voluntad de permitírnoslo. La tarea que usted se impuso era casi superior a las fuerzas humanas, y no se diga a las fuerzas de una sola persona. Quizá para cambiar la mentalidad de este país harían falta un par de siglos. Y ni así. Pero usted fue el único, al menos hasta donde yo conozco, que asumió esa pesada carga sobre sus hombros.
Quiso enseñarnos a vivir de otra manera. Quiso ordenar el caos institucional. Quiso entregar dignidad a los pobres. Pronto se topó con las inagotables tretas de los que medraban del caos, de las élites que temen perder medio centavo de sus emolumentos, de quienes en el asistencialismo y la limosna encuentran el camino más idóneo para su protagonismo, aunque sea a costa de los necesitados.
En el espejo que usted fue durante los diez años que duró su mandato muchos vieron prepotencia, arrogancia, egocentrismo, grosería, odio, revanchismo, resentimiento social. Bastantes más vieron a alguien que venía a dividir al país, y recuerdo esa cita bíblica en la que Jesús dice: “No he venido a traer la paz, sino la espada” (Mateo, 10:34), porque de eso se trataba. La espada de la carta número ocho del Tarot: La Justicia. Espada que hace un corte, que marca un antes y un después, que da un tajo limpio entre lo que es, lo que debe ser y resuelve lo que podría ser.
Nadie es perfecto, y usted no tenía, no tiene por qué serlo. Apenas fue y es alguien con buena intención y mucha voluntad de cumplirla. Uno de esos seres que se echan el mundo a la espalda, como Atlas, y finalmente reciben la factura que el heroísmo les pasa a sus protagonistas: ingratitudes, groseras críticas, calumnias, infundios, burlas y escarnios de todo tipo. Hubo quien se dedicó a ‘contar’ los supuestos insultos que endilgaba a sus detractores (hay gente desocupada en este mundo), aunque personalmente solo recuerdo haber escuchado una palabra soez en todos sus diez años de mandato. Será porque usted no necesitaba declarar a cada rato que no se ‘ahuevaba’. No sabía lo que era eso.
Personalmente, yo aprendí de usted la firmeza en la defensa de lo que se cree correcto. La inteligencia y la lucidez para argumentar. Eso de estar siempre adelante del ‘enemigo’ para sorprenderlo con una acción que lo desarmará antes de que pueda iniciar el ataque. La brillantez de su juicio. La consecuencia con los ideales.
Lamentablemente, el camino de la política se parece más a la oscura callejuela de un barrio marginal que al camino de ladrillos dorados que nos gustaría que fuera. Si se quiere sobrevivir hay que ensuciarse los zapatos, y a veces hasta los pies. Usted hizo cosas que no me gustaron, y otras que no puedo aprobar por más que me esfuerce. Sin embargo, qué puedo exigirle yo a alguien que se echó encima la titánica tarea de transformar un país que ya amenazaba con volverse inviable, algo que, sin ir muy lejos, yo no habría asumido jamás.
Nunca vi en usted odio ni prepotencia, y peor la ‘tiranía’ que sus detractores quisieron endilgarle a través de medios de comunicación y de un bien pensado discurso que todo el mundo repite con acuciosidad de papagayo sin pensar en el verdadero alcance de las frases hechas y de su escasa relación con la realidad. Vi energía, vi una asunción de la autoridad que otros no ejercieron porque se bamboleaban peligrosamente entre el despotismo y la blandenguería y el esbirrismo ante los poderes fácticos. Vi empeño y deseo de transformar lo que parecía casi inamovible. Vi un país que salió del marasmo provinciano del parentesco y la componenda hacia un orden y una organización que, sinceramente, ya parecían inalcanzables. Vi fe en el país y amor a los más pobres, y un casi desesperado deseo de trabajar por quienes realmente lo necesitaban.
Y sobre la tiranía, la vida me permitió conocer a un tirano de verdad a mediados de la década de los ochenta. Fue allí donde sentí ese viento helado del pánico al caminar por las calles oscuras de mi ciudad por las que cada cierto tiempo avanzaba uno de los camiones del “Escuadrón Volante” encargado de ingresar por la fuerza en las viviendas de los sospechosos de cualquier cosa y llevarlos a la tortura y a una probable desaparición. Mientras en aquellos años había temor incluso de levantar la mirada, durante los diez años de su gobierno todo el mundo dijo lo que quiso desde todos los medios posibles, y gritaron y vociferaron en todos los tonos y de todas las maneras que no había libertad de expresión reforzando así el absurdo de su afirmación.
De su paso por el gobierno me quedan algunas imágenes inolvidables que atesoraré mientras la vida y la salud me lo permitan: su llegada al balcón de Carondelet la noche del 30 de septiembre de 2010, triste y decaído, pero firme en medio de la difícil textura del momento; su gesto dolorido al abrazar a las víctimas del terremoto de abril de 2016; muchas imágenes compartiendo con niños, quienes se le apegaban con toda confianza y cariño (¿otra referencia evangélica?); pero sobre todo el día del último cambio de guardia, cuando la plaza grande se llenó de gente que fue a despedirlo entre aplausos, banderas verdes y lágrimas de gratitud.
En este momento hay neblina en torno a la imagen del futuro que desde su mirada y su esperanza soñamos para nuestro país, y nadie sabe cómo se darán las cosas el día de mañana. Sin embargo, en una hora no tan luminosa para nuestra historia, pienso que algún día le diré a mi nieto que él nació en la época del mejor presidente que ha tenido nuestro país, del que tuvo un sueño para el futuro y que valoró el potencial de este pequeño pedazo de tierra que, hasta que usted llegó, era un punto desconocido del universo, secuestrado por oscuros poderes. Le contaré que de usted aprendimos todo lo que es posible para esta, nuestra tierra. Y en mis horas finales me sentiré orgullosa y agradecida de haber vivido los diez años del mejor, del más grande y transformador gobierno que pudo haber tenido hasta el momento nuestro país: el de Rafael Vicente Correa Delgado. Gracias por existir, querido Presidente, de todos los que he visto, el único que merece ser llamado así, con todas sus letras, y con todas las ganas.