jueves, 8 de marzo de 2018

IRONÍAS DE LA VIDA

 

No bien amanece el ocho de marzo comienza a timbrar el Whatsapp. La memoria del celular colapsa con mensajes de felcitación por el Dia de la Mujer. Y no está mal. O sea, no parece estar mal. Ya unos días o semanas atrás han comenzado las 'presiones' publicitarias: promociones, dosporunos en espectáculos y restaurantes, rebajas y regalos en las tiendas. 

El ocho de marzo tu hijo te desea feliz día. Algún vecino lo hace en la calle. En el trabajo, los alumnos, los empleados de mantenimiento, los profesores también te saludan a propósito de tu día clásico, podríamos decir. En las redes sociales también explotan mensajes, memes, fotos, videos... La pregunta es: ¿todos estos acuciosos celebrantes sabrán de lo que se trata? ¿Sabrán de dónde y cuándo nace esta conmemoración (que no 'celebración')? 

Pues esta efemérides, en la que seguramente las rosas se venden al alza y se terminan los remanentes de chocolates del día de San Valentín, tiene su origen en un hecho muy triste y sórdido: el fallecimiento de más de cien obreras que trabajaban en una fábrica de textiles en Nueva York. ¿Y por qué murieron estas mujeres en su lugar de trabajo? Hay versiones diversas: una dice que murieron debido a las precarias condiciones de seguridad que existían en aquel entonces en todos los lugares de trabajo, sobre todo fábricas; otra versión dice que se trataba de una huelga en la que las obreras se tomaron la fábrica y fueron encerradas por su patrono, quien no abrió las puertas en seguida cuando al interior del local se declaró un incendio. El caso es que 129 mujeres, entre los 49 y los 12 años, fallecieron en este incendio. Tiempo después, en el Segundo Encuentro Internacional de las Mujeres Socialistas, se declaró al 8 de marzo como el Día de la Mujer Trabajadora (aquí cabe una pregunta: ¿qué mujer no es trabajadora?). 

Si embargo, el astuto sistema en que vivimos es como un cocodrilo a la busca de presa. Y encontró una nueva mina de oro en esta conmemoración. No solo la transformó en una celebración festiva y colorida, sino que además volvió a promocionar las cualidades tradicionales con que se nos ha definido a las mujeres a lo largo de la historia patriarcal: belleza física, delicadeza, amor incondicional, elegancia... lo de siempre, ya se sabe. Y por supuesto, a partir de eso, comenzó a obligar a la pobación a comprar flores y chocolates para que nos obsequien. En esa tónica, pretende ir borrando de la memoria las verdaderas causas de que esta fecha sea una efemérides: la explotación laboral de muchas mujeres en el mundo, las 129 que murieron encerradas en un precario local fabril, y todas las mujeres que día tras día son explotadas laboralmente, con condiciones insalubres, con regateos en los permisos de lactancia y maternidad, con acoso y abuso sexual en sus sitios de trabajo, escuchando malos chistes machistas y sufriendo vejaciones sexistas ante su género, con salarios inferiores solamente por el hecho de ser mujeres. No sé si quienes sufren todo este tipo de problemas se alegren porque el día de la mujer les dan una rosa, un chocolate, y les desean de labios para afuera que tengan un bonito día.

Más que una celebración festiva, el día de la mujer es un día de reflexión para hombres y mujeres. Un día en el que cabe repensar de nuevo en qué condiciones siguen trabajando los hombres y las mujeres del siglo XXI. Como el 1 de mayo, un día en el que la gente piense en que si tiene vacaciones, salarios dignos, permisos por maternidad y lactancia, seguridad social y otros beneficios se lo debe a estas mujeres y a muchos otros muertos a lo largo de la historia, que fueron sentando las bases para que, al menos en ciertos ámbitos en donde los niveles de consciencia lo permiten, la clase trabajadora pueda tener acceso a mejores condiciones laborales. 

La idea no es ser aguafiestas, sino llevar la mirada hacia el lado oscuro de la luna, aquello que el sistema oculta e ignora para mostrarnos solamente la cara que lo beneficia, y tanto, que, irónicamente, pretende que compremos lencería fabricada con la sangre y sudor de muchas obreras, en el día en que recordamos cómo 129 trabajadoras textiles, muchas de ellas migrantes, murieron incineradas debido a la injusticia de un mundo que todavía no llega a comprender qué es lo verdaderamente importante. 

Y aquí les dejo un videíto para que lo disfruten... 


2 comentarios:

Patty Enderica dijo...

Excelente y muy cierta reflexión. Gracias por traernos de vuelta a la realidad, a lo importante .

luis cadena dijo...

DE un tiempo acá,veo a la mujer luchar de tal manera que los peldaños de la vida asciende más rápido que el hombre, SU lucha es constante y me ufano de ellas.